Columnistas

Blanco o Emiliani II
Autor: Rubén Darío Barrientos
4 de Abril de 2013


Le salió competidor a Raimundo Emiliani Román (fallecido en octubre de 2005), el aureolado padre legislativo de los “puentes” en Colombia.


Le salió competidor a Raimundo Emiliani Román (fallecido en octubre de 2005), el aureolado padre legislativo de los “puentes” en Colombia. Se trata del congresista antioqueño Germán Blanco, quien presentó un proyecto de ley para convertir el 12 de mayo de cada anualidad, en festivo, habida cuenta de que el país tendrá ese día una santa prohijada formalmente por la iglesia (Madre Laura). Ni vivo ni muerto, el cartagenero Emiliani jamás ha podido ser derrocado en la sobrevivencia del acto legislativo y la Ley 51 está muy oronda desde 1983, abriendo fincas, llenando playas y colmando estaderos y hoteles, ya por espacio de 30 años.


En el Congreso, Raimundo sustentó su proyecto de ley diciendo que era vital “darle mayor productividad al país y facilitar el desarrollo del turismo”. Según reciente noticia, Colombia ocupa el segundo puesto en el mundo en materia de feriados, con 18 en el año, detrás de Argentina que tiene 19. El tercer escalón lo tienen la India, Malasia y Tailandia con 16 y más abajo, aparecen Chile con 14 y Rusia, España e Italia, con 12. México, por ejemplo, apenas tiene 7 y Brasil 5. En el 2012, Portugal recortó 4 de sus 14 días festivos, so pretexto de mejorar la competitividad.


De manera simpática citamos que Evo Morales, presidente de Bolivia, decretó 2 feriados en lugar de 1, para conmemorar el Día Internacional del Trabajo y en el 2010, Chávez –¡otra vez Chávez!– decretó feriados el lunes, el martes y el miércoles de la Semana Santa. La verdad es que no existe un termómetro o un experticio que dictamine que la economía de un país sube o baja, en consonancia con el número anual de festivos. Los suizos, verbigracia, repudiaron en un referéndum la posibilidad de tener más días feriados, en defensa de las economías de las pequeñas y medias industrias. Cada cual ve las cosas como más le convenga.


Para las empresas sí hay un encarte laboral: cuando el festivo es inamovible (ejemplo el entrante 1 de mayo, día del trabajo, que cae miércoles), o cuando el festivo es harto atravesado, (como en esta Semana Santa que tuvo un lunes de puente y brincó a jueves y viernes no laborables), se suscita un prurito de los empleados por sacar unas mini-vacaciones que entorpecen las actividades rutinarias de las empresas. Nadie quiere ir a laborar porque el “papayazo” es bien suculento: pide 2 días y saca una semana enterita. Además, el sector público –Alcaldía y Gobernación- trabaja una hora más de manera previa y todos a disfrutar, sin importarles que los ciudadanos terminen damnificados por el dilatado cierre de puertas. 


No sabemos si Germán Blanco saldrá airoso con su proyecto de ley o si le darán entierro de tercera a este (los Robledos de turno hablarán de la libertad de cultos, que impide privilegiar la Religión Católica sobre las otras). Pero su nombre quedará como Emiliani II, con éxito o con frustración, porque nadie más había osado aventurarse a sumar más festivos. Y si este congresista “corona”, habremos equiparado a los gauchos en la cima, que chicanean hoy con el Papa Francisco. Empero, Colombia en período de vacaciones está rezagado: la norma estipula 15 días hábiles para nosotros y Brasil, por ejemplo, maneja 30; Rusia, 28; Francia, 25; Italia, 24 y España, 22. 


A mí me gustan los “puentes”, pese a que casi nunca salgo. Pero es una oportunidad para estar en familia, para levantarse tarde, para ir a un centro comercial, para comer a la carta. Pienso que sí se activa la economía y se siente un estimulante fresco, sin atafagos y sin el vértigo del día a día. Los veo como una recompensa para los que “camellamos” duro, así el bolsillo se resienta con los gusticos que nos damos.