Columnistas

Mis recuerdos de Alberto Jaramillo Sánchez
Autor: Delfín Acevedo Restrepo
3 de Abril de 2013


No podría faltar en estos bocetos biográficos el nombre del doctor Alberto Jaramillo Sánchez, nacido en el Altiplano Norte el 4 de noviembre de 1901.


No podría faltar en estos bocetos biográficos el nombre del doctor Alberto Jaramillo Sánchez,  nacido en el Altiplano Norte el 4 de noviembre de 1901.Fueron sus progenitores Gustavo Jaramillo y Agripina Sánchez. En las áulas de la escuela urbana de su localidad adelantó su educación primaria y su bachillerato en el Liceo Antioqueño, donde se destacó como líder revoltoso, llegando hasta el extremo de descolgar del Paraninfo de la Universidad la imagen del Sagrado Corazón de Jesús para remplazarla por el retrato de Fidel Cano, que la Asamblea del Departamento había dispuesto colocar en el recinto académico, cuando las directivas de la Universidad se mostraban renuentes al cumplimiento de esta disposición. El gesto irreverente y rebelde de Jaramillo Sánchez le acarreó como consecuencia la pérdida de la beca en el Liceo que había ganado por concurso y entoces se vió obligado a trabajar, abandonando sus estudios. Superando tales dificultades logró terminar su educación secundaria e ingresar a la Escuela de minas de la Universidad Nacional, donde culminó con  éxito su formación de ingeniero.


Inicia entonces su actividad profesional ocupando algunas posiciones de importancia como la Superintendencia de las Empresas Públicas de Medellín y la Jefatura de Impuestos Nacinales en 1936. Fue Concejal de Medellín, Diputado a la Asamblea de Antioquia (1941), Senador de la República (1943-47). La Biblioteca Pública de Arboletes lleva su nombre. 


Tomó parte activa en las campañas presidenciales de Eduardo Santos, Alfonso López, Darío Echandía y Carlos Lleras Restrepo. Actvista liberal de primer orden, hasta el punto de que le correspondió decidir con su voto la segunda presidencia de López Pumarejo.


Con Gonzalo Mejía, Fernando Gómez Martínez y Juan Zuleta Ferrer, entre otros, lideró grandes batallas por la descentralización administrativa. Fue uno de los grandes paladines de esa causa y lo hizo desde la dirección de su partido, desde las corporaciones públicas y otras posiciones que ocupó en el Gobierno Nacional.


Embajador en el Brasil en 1944; en Venezuela y en España en 1960. Casado con doña Jenny Campo Posada y padre de cuatro hijas: Dora, Luz, Gloria y Diana.


Durante la época de la violencia en los años 50 debió enfrentar persecuciones y amenazas que lo obligaron a abandonar el país con su esposa y sus hijas. Se  radicó entonces en Miami y como buen paisa se las ingenió para desarrollar alguna actividad que le deparara medios de subsistencia para él y su familia. Se dedicó entonces a impulsar la exportación de cemento colombiano a los Estados Unidos.


Con gran sentido de la honestidad y la ética, mostrando siempre su desinterés por el dinero. “Por eso y por haber destinado gran parte de su vida al servicio público, nunca le fué dado amasar una fortuna” .


Gobernador de Antioquia en tres oportunidades: del 9 de junio de 1937 al 9 de noviembre del mismo año; del 20 de noviembre de 1937 al 6 de agosto de 1938 y del 18 de abril de 1959 al 1°. de julio de 1960.


Ministro de Trabajo, Higiene y Previsión Social durante el gobierno de Eduardo Santos. Al final de sus días fue llamado por el doctor Carlos Lleras Restrepo como Gerente del Instituto de Fomento Industrial. En ejercicio de este cargo le sobrevino un accidente trauma cardiovascular que lo inhabilitó por el resto de sus días.En la plaza pública fué un orador encendido y riguroso en sus conceptos. 


Falleció en Medellín el 27 de octubre  de 1985. Sepultado en el cementerio de San Pedro y de él dijo Aurelio Sanín Aguirre a la hora de su entierro: “Noble estampa de caudillo, de singulares dotes intelectuales y morales, de gran señorío e inigualado don de gentes; del hombre público, del político en la más limpia y noble concepción del maltratado vocablo. Ciudadano activo en permanente función de patria, hombre de su tierra y de su época, hombre de estado, guía y vigía de su pueblo, al constante servicio de su gente, siempre al lado de los débiles y desposeidos, siempre en franca y valiente inconformidad con el precario estado social y la injusta pobreza de la gran mayoría de sus conpatriotas”.