Columnistas

Aspectos financieros del Ferrocarril de Antioquia
Autor: José Maria Bravo
28 de Marzo de 2013


La historia del Ferrocarril de Antioquia está ligada a la historia del Departamento y se confunde con ella en muchos aspectos de su desarrollo económico, social y cultural, del industrial y agrícola, y de su progreso extraordinario.


La historia del Ferrocarril de Antioquia está ligada a la historia del Departamento y se confunde con ella en muchos aspectos de su desarrollo económico, social y cultural, del industrial y agrícola, y de su progreso extraordinario.


Fue la historia de la inteligencia, de la energía múltiple, del dinamismo sin límites de tantos hombres que supieron realizar esta gigantesca obra, concibiéndola en su imaginación creadora, iniciándola con una economía casi paupérrima y adelantándola con tesón y coraje, incomparable en la historia de las vías de comunicación de Colombia. 


Esos hombres supieron sortear con novedosos procesos de financiación las inmensas dificultades que se presentaron, de carácter técnico como financiero, para concluirla y sostenerla como obra de progreso, impulsadora de desarrollo del Departamento de Antioquia y de Colombia. Como empresa, contribuyó de manera directa y casi exclusiva, a la formación industrial y económica del Departamento. 


Con relación a los aspectos financieros del Ferrocarril de Antioquia, en 1925 se lanzó al mercado, de acuerdo con el Decreto No.2 del Gobernador de Antioquia Dr. Ricardo Jiménez Jaramillo, el empréstito para recoger unos pagarés firmados por el departamento a favor de los accionistas del Ferrocarril de Amagá que vendieron sus acciones y para atender a la construcción del Ferrocarril del Cauca. 


De este empréstito cuyo monto autorizado fue de $6.000.000, se colocaron en el mercado $2.860.920 con una demanda activa. La venta de bonos no ascendió a más debido al éxito de las gestiones que se venían adelantando desde 1919, para la consecución de un empréstito en el exterior (Estados Unidos) y en el contrato celebrado con los señores Blair y Co. y otros banqueros, se estipuló la condición de recoger los bonos internos en circulación, lo cual se cumplió en enero de 1926 contra el propio deseo de los tenedores, para quienes su inversión ofrecía seguridad. 


El Dr. Alejandro López I.C. manifestó: “este propósito revelado por el Gobierno Nacional, y muy especialmente por el Ferrocarril de Antioquia, de recoger sus excelentes bonos, con dineros provenientes de un empréstito extranjero, con los cuales retiraría del mercado bursátil los únicos valores que podrían calificarse, como aquí, con el nombre de ‘trustes securities’ (o papeles en que pueden invertirse dineros recibidos en la administración, sin incurrir por ello en responsabilidad) es lo que ha dado motivo al presente estudio, pues espero llevar al ánimo de quien esto leyere, que el desarrollo armónico del país está impedido por la falta de papeles de esta clase en buena abundancia”.


El éxito alcanzado por la suscripción del empréstito interno de 1935 y la confianza tradicional del público en el manejo del ferrocarril, hicieron aparecer fallidos los temores muy razonables del ingeniero López sobre el total abandono de los empréstitos internos. Al Ferrocarril de Antioquia se le ofreció dinero en préstamo o lo tuvo siempre que se le ocurrió solicitarlo privadamente.


“De aquí que en diciembre de 1926 se acordara por la Junta Directiva del Ferrocarril, atendiendo a la demanda del público que poseyó los bonos emitidos en el año anterior, autorizara un nuevo empréstito. Al efecto, el General Berrío como Gobernador de Antioquia expidió el Decreto No. 112 de 9 de diciembre de 1926, ‘por el cual se dispuso la emisión de un nuevo empréstito interno hasta por $ 6.000.000’. (…) Tuvieron tal acogida estos bonos, que la empresa pudo vender parte de ellos con prima y se cotizaron bastante alto en el mercado”. 


El pasado nos interroga sobre cuando será que con una sana voluntad política, se plantee claramente la estructuración, con amplia cobertura, del sistema férreo en Colombia.