Columnistas

Las crisis comunes
Autor: Pedro Juan Gonz醠ez Carvajal
26 de Marzo de 2013


A鷑 cuando cada sociedad vive su propia realidad y enfrenta sus propios y particulares retos, es claro que en el 醡bito planetario estamos viviendo una serie de situaciones que al menos, a las 鷏timas generaciones, no les hab韆 tocado enfrentar.


Aún cuando cada sociedad vive su propia realidad y enfrenta sus propios y particulares retos, es claro que en el ámbito planetario estamos viviendo una serie de situaciones que al menos, a las últimas generaciones, no les había tocado enfrentar.


El tema demográfico que puede ser analizado desde la óptica de la crisis, nos muestra un crecimiento desmesurado de la población, donde trabajar con promedios tranquiliza, pero donde se sigue reflejando que los niveles más bajos de la población en términos socioeconómicos, se siguen reproduciendo como curíes, mientras los niveles altos han adquirido una mayor racionalidad en este aspecto.


Pasar de la pirámide al rectángulo poblacional muestra que algunas sociedades están sufriendo un proceso de envejecimiento creciente de su población, con la alerta temprana de que si no existen generaciones de relevo, los aparatos productivos de estas sociedades, casi todas ricas, se quedarán sin quién los movilice.


Si al aspecto numérico agregamos el factor de la calidad de vida, estaremos pasando a un escenario todavía más oscuro, pues a pesar de los esfuerzos teóricos, la pobreza y la iniquidad crecen a lo largo y ancho del planeta, con la aparición de las llamadas crisis humanitarias.


El cambio climático evidencia nuestra fragilidad e indefensión ante los fenómenos naturales cada vez más frecuentes, y ante cuya aparición cualquier proceso de planificación, por ejemplo de las siembras, resulta estéril.


Desplazamientos forzados, hambrunas, crisis de agua potable, entre otras varias calamidades, se vuelven pan de cada día, así como la atención permanente de catástrofes. 


Asociado a lo anterior, los problemas de salud pública se han vuelto un tema recurrente. Enfermedades que se consideraban controladas y superadas vuelven a hacer su aparición, los virus y las bacterias aparecen cada vez más fuertes e inmunes a los antibióticos conocidos, el sol golpea cada vez más fuerte y el cáncer de piel parece cosa normal, la disminución de las defensas de los humanos es evidente y para rematar, la mayoría de los sistemas de salud en el mundo se encuentran en crisis financiera y administrativa. 


Las economías y las finanzas globales no salen de un sobresalto. A la pérdida de confianza en los agentes de mercado,  se agrega el desempleo creciente como producto del tránsito de las economías agrícolas e industriales a la de servicios, donde la automatización de  los procesos y la vinculación de robots a las actividades productivas, dejan pocos espacios para ser ocupados por humanos. 


Así mismo, lo que parecía poco previsible, se comienza a vislumbrar: una crisis generalizada de todos los tipos de ideologías, donde las posiciones de no política, y no religión, por ejemplo, marcarán un nuevo rumbo en la forma de organización social para las nuevas generaciones.


Recordemos a Mark Twain cuando dice: “Construir muros alrededor de un cementerio es un gasto inútil, pues los que están adentro no pueden salir, y los que están afuera no quieren entrar”.