Columnistas

Menores-bacrim: cada vez peor
Autor: Alejandro Garcia Gomez
20 de Marzo de 2013


Decíamos en un anterior artículo que sólo dar facilidades para educación, si no forma parte de una gran estrategia, no llegará a ser una solución efectiva.


Decíamos en un anterior artículo que sólo dar facilidades para educación, si no forma parte de una gran estrategia, no llegará a ser una solución efectiva. Los niños y jóvenes de los barrios populares no la perciben como un referente de ascenso social y, además, el posterior acceso a una carrera universitaria la ven casi imposible por las dificultades que presenta para todo el mundo, más para ellos. David Turizo, subdirector de Infancia y Adolescencia del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), asegura que ahora las bandas reclutan a los menores seduciéndolos con artículos del consumismo (celulares de alta gama, tenis de marca, etc.) y con prostitución gratuita, atendida por las menores que también reclutan y que explicaría una parte de los continuos asesinatos de ellas, que no se sabe qué tanto se investigan con efectividad. Turizo aduce que para los menores “la movilización social no es la educación sino la violencia, y es lo que ellos creen que les da reputación” (EL MUNDO, 18.I.13). El reclutamiento de menores para la guerra fructifica más que las acciones para frenarlo. Como señalé también, si las familias apoyan a sus hijos para que no entren a formar parte de los “combos” o, peor aún, si las familias los denuncian ante la fuerza pública, son desterrados en el término de 48 horas o de una vez aniquilados: “‘lo grave es que las amenazas y los trasteos están pasando en las narices de la Policía y nadie hace nada’… afirma un vecino que pidió reservar su nombre por seguridad” (Ibíd. 19.I.13). Y es peor: hay quienes temen la delación de las propias autoridades ante los combos. 


El ensañamiento aumenta cada día. En el bario Bellavista de San Javier La Loma, Comuna 13, EL MUNDO da cuenta de que 17 viviendas cuyos dueños se desplazaron por temor, se encuentran destruidas. Para salvar sus vidas, debieron salir a otros sitios a vivir como puedan. “La destrucción de las casas se hizo para evitar que retornaran las familias que se fueron”, (22.I.13). Se afirma que la orden para la destrucción de las casas la dio un joven de 18 años, que quedó al mando de su combo después de que a finales de diciembre del año pasado (2012) asesinaran a su jefe. Estas sucesiones de mando son lo usual. Este joven es posible que también sea asesinado pronto y quizá jamás llegará a saber que es un simple peón más en este ajedrez. Una persona asegura al periódico que “varios jóvenes sacaban tejas y ventanas. El fin de semana llegaron con un camión y subieron lo que se robaron”. “Jesús Sánchez, Personero Delegado de los Derechos Humanos de Medellín, explica que es frecuente que en zonas de conflicto, especialmente en las Comunas 8 y 13, las bandas hagan una amenaza colectiva y luego ocupen y desvalijen las edificaciones desalojadas” (Ibíd.)


“Jesús Echeverry, personero encargado de Medellín, asegura que no conoce la supuesta ‘lista negra’... Hasta noviembre del año pasado (2012), el Ministerio público registró en la Comuna 13, unos 1.983 desplazamientos por temor y presión de grupos ilegales” (EL MUNDO, 19.I.13), este año aún no hay consolidado.


Casi siempre la Personería de Medellín se encuentra atestada y difícilmente da abasto. La fila es tan larga a veces, que hay personas que, aún si llegan a medianas horas de la tarde, no alcanzan ficho. Después de un largo tiempo haciéndola, la funcionaria encargada informa que se acabaron los turnos, por el día. Lo anuncia con el tono frío de quien está acostumbrado a hacerlo. Los de la larga fila deben volver al día siguiente ya que desde las siete y media de la mañana se reparten. Protestan entre dientes por los nuevos gastos que supone el volver a hacer otra vez la misma, incierta “vuelta” y también por el trato de algunas de estas funcionarias. “¿Por qué no nos avisaron antes para no perder nuestro tiempo?”, se preguntan. (Quien esto escribe ha sido testigo presencial en Personería alguna vez).