Columnistas

¿Ciegos o amnésicos?
Autor: Tomás Castrillón Oberndorfer
20 de Marzo de 2013


Lo que está ocurriendo actualmente en el país permite abrigar la preocupación de que se está sufriendo una epidemia de ceguera combinada con una amnesia casi universal.


Lo que está ocurriendo actualmente en el país permite abrigar la preocupación de que se está sufriendo una epidemia de ceguera combinada con una amnesia casi universal. En efecto, el solo hecho de que se ignore el papel que han desempeñado los Castro respecto a la subversión en los últimos 50 años, y el acompañamiento, tolerancia y alcahuetería del ex presidente Chávez con relación a la Farc, corresponden a un ataque severo de amnesia. Pues bien, son estos personajes los “grandes propiciadores” de los diálogos de paz que se desarrollan en un ambiente “neutral” en Cuba. 


Si de los diálogos del Caguán se dijo que eran conversaciones entre sordos, ahora se trata de diálogos entre mentirosos, y es claro que nada bueno puede esperarse. Respecto a lo que ocurre en la hermana república lo primero que hay que desear es que el difunto encuentre paz en su tumba, y que el pueblo salga del estado de marasmo a que fue sometido. Respecto a la “revolución” bolivariana, debe recordarse a Marañas cuando definía que: “Revolución es un cambio de ricos”. “dolor de patria” aqueja a muchos colombianos al ver al Primer Mandatario haciendo guardia de honor al féretro del occiso.


Sabiamente dice el refranero popular que “No hay peor ciego que el que no quiere ver”.


Más grave  es que existe un afán en buena parte de la clase dirigente de hacer uso del desmedido “tapen tapen”. Como dirían nuestras matronas “le meten el dedo en la boca” a la comunidad.


Por ejemplo, en días recientes un conocido ex ministro de estado, en su carrera de reencauche luego del proceso 8000, afirmó: “Si el Presidente fuera un irresponsable estaría dilapidando los recursos públicos o cometiendo graves actos de corrupción…”. Y más adelante sentencia: “Todo el mundo sabe que eso o cosas parecidas no han ocurrido”. Respecto al aumento de la burocracia, las casas gratis y las altas dosis de “mermelada”: “¡Tapen tapen!”.


A nivel del Departamento, la comunidad ha sido víctima de un exceso de propaganda que no es otra cosa que una desorientación alimentada por la amnesia local, con eso de que “no se pierde un peso” y “la más educada”.


En materia de la educación o formación de las generaciones futuras, cabe reflexionar sobre lo que escribió un columnista experto en el tema, sobre los Parques Bibliotecas que, en su sentir son: “Edificios envejecidos prematuramente por falta de mantenimiento, por ausencia de políticas culturales, por falta de material audiovisual, de libros, entristece, da rabia porque en este caso los únicos beneficiarios fueron los contratistas”.


Respecto a los Parques Educativos formula esta pregunta: ¿Se partió de la realidad de la situación económica de los municipios elegidos, algunos de ellos escandalosamente pobres y por lo tanto incapaces de costear el mantenimiento de proyectos que lo exigirán inmoderadamente? Sobre los arquitectos elegidos afirma: “Algunos han impostado colegios y bibliotecas en sectores deprimidos y como caprichosos alardes de diseño que hoy han pasado a convertirse en melancólicos elefantes blancos”. Quedan estas inquietudes para el juicio de la historia.