Columnistas

Del poder femenino
Autor: Abelardo Ospina L髉ez
16 de Marzo de 2013


Las mujeres no s髄o deben tener disposici髇 para los quehaceres dom閟ticos y el cuidado de su hacienda y familia con diligencia, sino tambi閚 comprometerse en las contiendas pol韙icas colombianas


Las mujeres no sólo deben tener disposición para los quehaceres domésticos y el cuidado de su hacienda y familia con diligencia, sino también comprometerse en las contiendas políticas colombianas, a sabiendas de que son mayoría (el 51 % de la población) y ocupar cargos de elección popular. Los partidos políticos estimulan su participación y confían en que pueden escalar notables peldaños en los diversos frentes del quehacer popular. Ojalá algún día no lejano le compitan al hombre mediante contiendas partidarias y se orienten por caminos de  prosperidad y honestidad, en los campos del ajetreo nacional. (Claro que están en el compromiso de no descuidar la crianza de los hijos – si los tienen - y  la oportuna alimentación de los mismos, amén del talante de sus “hogares”).


El Partido Liberal debe seguir impulsando las tareas que implican trabajo político y abanderando las luchas reivindicativas de las mujeres…, en pos de mejores frutos para los que habitamos esta patria linda y contradictoria. Comulgamos con quienes afirman  que “la política está incompleta sin la participación de ellas”. “…A las mujeres colombianas, jamás se les ha regalado nada. Todo lo que han obtenido en materia de derechos e igualdad, ha sido por sus luchas y las de hombres solidarios con sus reivindicaciones”, según editorial de EL MUNDO de 8/III/2013.


Por lo que más quieran, “pónganse las pilas” y que esta información no la volvamos a leer, en parte alguna: “En cuanto a la composición de las corporaciones públicas, las mujeres ocupan sólo el 14.4% de las curules en asambleas; el 12% en concejos; el 13.13% en la Cámara baja y el 15.7%, en el Senado”.


Las féminas no pueden considerarse ciudadanas de segunda categoría, y menos si se tiene presente el valor y ejemplo de María Cano, rebelde ella y emprendedora. Con sus voces y votos que se adentren más en los asuntos de Estado y recuerden que tienen derecho a ser tratadas y acogidas en igualdad de género, con los varones. Tanto mujeres como hombres pueden contribuir a la sociedad y, en consecuencia, participar ambos en procedimientos para toma de decisiones sobre una base paritaria, cuyo objetivo último sea alcanzar el 50 % favorable a cada uno de los sexos. 


¡No dejar pasar los años en orden a que jueguen papel más activo en la política! Como lo han reclamado, desde tiempo atrás, gentes sensatas de nuestras demografías: “Sigue siendo necesaria la aplicación de la ley de cuotas, con el fin de alcanzar la paridad cuantitativa y cualitativa entre hombres y mujeres, en la toma de decisiones”. 


“Cuándo será ese cuándo y la dichosa mañana”, como suele decirse de algo que se anhela con buena fe y rebosante alegría…