Columnistas

Junta Defensora de Animales
Autor: Anibal Vallejo Rendón
12 de Marzo de 2013


En una citación injustificadamente tardía luego de un año de no reunirla, la alcaldía de Medellín, a través de la Secretaría de Medio Ambiente, convocó públicamente para la conformación de la Junta Defensora de Animales.


En una citación injustificadamente tardía luego de un año de no reunirla, la alcaldía de Medellín, a través de la Secretaría de Medio Ambiente, convocó públicamente para la conformación de la Junta Defensora de Animales. Juntas que tienen una larga historia en un país sin memoria y que ha ido perdiendo toda una tradición legislativa en el campo de la protección animal. 


Por el Decreto No. 261 del 25 de octubre de 1929, a la entonces Sociedad Protectora de Animales (creada en el año de 1917)  se le dio el carácter de departamental. Por  Decreto No. 262, suscrito por el entonces gobernador Camilo C. Restrepo y su secretario de gobierno Miguel Moreno J., se   determinó que (artículo 2º): “los alcaldes de cada municipio nombrarán Juntas Directivas Municipales, las cuales presidirán, compuestas igualmente de cinco miembros principales y cinco suplentes, ad honorem, nombrados por el término de un año”. 


Posteriores normas municipales y departamentales volvieron a regular la convivencia con los animales. En julio de 1950 por el decreto 564 bis, se volvió sobre el tema (artículo 4º): “Los alcaldes de cada municipio nombrarán Juntas Directivas Municipales, las cuales presidirán, compuestas igualmente de cinco miembros principales, y cinco suplentes, ad honorem, nombrados por períodos de dos años”. Era gobernador Eduardo Berrío G. y secretario de gobierno Carlos Mario Londoño.  


En el año de 1989 por solicitud de la Sociedad Protectora de Animales al alcalde de Medellín para que se cumpliera lo establecido en la Ley 5ª de 1972 y su Decreto Reglamentario 497 de 1973, se logró la conformación de dicha junta por medio del Decreto 755 de 1989. Con demasiadas dificultades esta junta ha sobrevivido a distintas administraciones, con vaivenes como el apoyo, el desconocimiento y la indiferencia. Por fallo de tutela del Juzgado 40 Penal Municipal del 25 de octubre de 2001 se determinó: “Ordenar a la administración municipal, en caso de que no lo esté haciendo, que ponga a funcionar la Junta Defensora de Animales, tal y como lo prevé la ley, asignándole como función especial la de velar por el cuidado y la adecuada administración del albergue para animales que habrá de crearse con base en la presente sentencia”.


Larga historia para la aplicación de un derecho marginal, de unas normas que más se demoran en cambiarlas que en conocerlas y cumplirlas. Inventando lo inventado, cambiando lo no ensayado, incumpliendo lo establecido.


Dichas juntas están conformadas por el alcalde, el personero, el secretario de agricultura del departamento, el secretario de educación, o sus delegados. Además de un representante de las iglesias legalmente establecidas y dos de las entidades de protección animal que tengan personería jurídica. La convocatoria pública fue hecha para el nombramiento de estos tres últimos representantes. La participación de la sociedad civil permite propiciar directrices para que la administración municipal en sus actuaciones, coadyuve en la protección donde estén de por medio especies animales.