Columnistas

Nuestras cosechas
Autor: Pedro Juan Gonzlez Carvajal
12 de Marzo de 2013


Quien siembra y con paciencia cuida con esmero lo cultivado, es muy probable que obtenga una buena cosecha.


Quien siembra y con paciencia cuida con esmero lo cultivado, es muy probable que obtenga una buena cosecha. Como colombiano, como antioqueño y como medellinense me siento muy contento por el reconocimiento internacional que entidades como el Citigroup, The Wall Street Journal y el Urban Land Institute le han otorgado a Medellín como la ciudad más innovadora del mundo, dentro de unos criterios previamente establecidos, donde el compromiso con el medio ambiente, la transformación urbana, los avances en movilidad y la actividad realizada a través de acciones público privadas, son algunos de los factores que han sido tenidos en cuenta.


Sin desconocer los aportes previos de quienes han sido alcaldes de la ciudad, mi reconocimiento público a todos y cada uno de los elegidos por voto popular que ha tenido Medellín, y que en algún momento de sus mandatos, todos, sin excepción, han sido reconocidos como los mejores Alcaldes del país y han aportado en el acumulado colectivo que hoy se está premiando.


El haber podido salir del abismo del narcoterrorismo, fue una obra de titanes donde el sector público se echó al hombro la reconstrucción moral y anímica de la ciudad, con un tímido aporte del sector privado al que hay que reconocerle su no abandono de la ciudad en épocas difíciles, de los gremios de entonces y su presencia opaca, y de las demás llamadas “fuerzas vivas” de la ciudad, llenas de temor, donde la campaña alrededor del Metro, liderada por el Banco Industrial Colombiano y la campaña de la Fundación Amor por Medellín, “Quiero a  Medellín”, todavía son referentes estimulantes de compromiso y oportunidad en medio de las dificultades que se vivían entonces, así como el acompañamiento y soporte permanente de las Empresas Públicas de Medellín. 


Las Terminales de Transporte, el Metro, el Museo Botero, los Metrocables, los Parques Bibliotecas, las Escaleras Eléctricas Barriales, entre otras muchas obras, son un trampolín que ha elevado la autoestima y ha contribuido al mejoramiento de la calidad del asentamiento urbano dentro del territorio. 


Bajo esta perspectiva, tenemos nuevos retos que ojalá lleguen a buen término, como el ser la sede del VII Foro Urbano Mundial en 2014 y de  los Juegos Olímpicos de la Juventud en el 2018.


Esta cosecha ganadora, y este comprometedor reconocimiento internacional, debe motivarnos aún más para completar la tarea que hoy está pendiente para todos. En el plano social, cabría el aforismo de que “Quien siembra vientos, cosecha tempestades”. La superación de la inequidad, la pobreza y la violencia asociada  que hoy padecemos, consecuencia de la tradicional exclusión, la no posible movilidad social, la concentración de la riqueza y la falta de oportunidades reales para los más vulnerables, debe ser nuestro inmediato e inaplazable compromiso.


La continuidad y consolidación de políticas públicas acertadas, el mejoramiento de algunas de ellas y la incorporación de algunas nuevas, serán los ejes que nos permitirán garantizar seguir recorriendo un camino lleno de esperanzas.


Por último, permítanme expresar emocionado: ¡Qué viva Medellín!