Columnistas

De 8 a 3
Autor: Anibal Vallejo Rendón
26 de Febrero de 2013


Algo preocupante tiene que estar pasando con las corridas de toros. Eso de que el periódico EL MUNDO (que generosamente acoge esta columna) haya pasado de 8 páginas a 3 lo que antes era el suplemento taurino, tiene su significado.

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Algo preocupante tiene que estar pasando con las corridas de toros. Eso de que el periódico EL MUNDO (que generosamente acoge esta columna) haya pasado de 8 páginas a 3 lo que antes era el suplemento taurino, tiene su significado. Eso de que el cronista taurino del periódico allá en La Ayurá se haya trasladado para un diario capitalino, tiene su significado. Eso de que la pauta publicitaria dentro del ruedo y en los medios impresos se haya disminuido, tiene su significado. Eso de que los condumios ofrecidos por instituciones oficiales hayan desaparecido, tiene su significado. Eso de que el Centro de Espectáculos no presente el lleno esperado, tiene su significado. Eso de que en una sola corrida (la 4ª de abono) se hayan presentado cinco incidentes trágicos y el subalterno “Monaguillo”, quien se estaba despidiendo de su oficio, haya terminado hospitalizado con graves heridas, tiene su significado. Eso de que en los tendidos altos se haya armado una pelea, tiene su significado. Eso de que UNE desune y separa a taurinos y anti taurinos, tiene su significado. Eso de que los ejemplares de la ganadería La Carolina no dieron el juego esperado, tiene su significado. Eso de que las escasas fuerzas de los “carolinos” los hicieron rodar repetidamente y que el piso del ruedo demasiado blando y resbaloso hizo que tres toreros terminaran su faena descalzos, tiene su significado. Eso de que el llamado matador nacional  (ya casi en el olvido) ni siquiera proteste por la posición asumida por el alcalde Petro en Bogotá, tiene su significado.  Eso de que no se sepa qué pasó con el indultado toro “Pitador” de la ganadería  La Carolina y entre los planes de su propietario el ganadero esté “si no lo vendo nos lo comemos en la  finca con todos los empleados, con papa, yuca, ensalada y cerveza”, tiene su significado. Eso de que, como lo escribió en su despedida el heredero de Pepe Hillo, “me voy lleno de nostalgia porque con la situación actual de la fiesta, nunca se sabe si habrá mañana”, tiene su significado. Eso de que viejos taurinos, y los no tan viejos, de la crónica y de la afición  estén muriendo dejando un sentimiento de tristeza y aflicción, tiene su significado. El de la muerte que ronda la vida y nos pone a pensar si se justifican los pseudoargumentos para defender las corridas, basados en la ignorancia de la biología, la confusión de la ética y el desprecio de la lógica. Cuando lo que debemos es propugnar por la vida.




Comentarios
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Ana
2013/02/27 10:58:07 pm
Luis, el hecho de que existan problemas mas graves en el país no quiere decir que olvidemos el sufrimiento de los animales, he asistido a muchísimas jornadas antitaurinas y nunca me han pagado un peso por hacerlo, lo hago porque quiero y tampoco tengo que drogarme para asentar mi voz de protesta contra tal barbarie. ¿ Dígame que va a pasar cuando nadie quiera volver a asistir o patrocinar corridas de toros? Por una u otra razón se les va a acabar su fiestecita.
LUIS
2013/02/26 09:28:15 am
Este artículo denota la amargura que sienten los antitaurinos por las sabias decisiones de la Corte que permiten la continuidad de las corridas de toros y prohiben a Alcaldes y Concejos prohibirlas o mutilarlas. ¿Es que se acabó el fútbol porque a los partidos del Dim no volvió la gente? ¿Pesan más los destemplados gritos de 30 manifestantes , algunos de ellos drogados y todos pagados para vociferar, que los 10.000 espectadores que entran tranquilamente a disfrutar de la corrida? ¿No existen en el país problemas y necesidades más urgentes que debemos atender, en lugar de recurrir al manido tema de atacar las corridas de toros? ¿Están muy dolidos porque vino un profesor español y les demostró que el toro no siente estrés durante la lidia y que el dolor los bloquea en unos pocos segundos? ¿Vale más para Uds., los antitaurinos, la sangre derramada por un toro, que la vida de los miles de colombianos que a diario perecen en manos de la guerriila o de la delincuencia, las miserias que padecen los desplazados y los desempleados, el hambre de las clases marginales en campos y ciudades, de las cuales nunca se acuerdan en su loco afán por perseguir un arte ancestral como es la Tauromaquia?