Mundo deportivo

A champion of life
Un campeón de la vida
23 de Febrero de 2013


El pegador Jonathan Romero consiguió el pasado fin de semana el título mundial en la categoría supergallo, ante el mexicano Alejandro López, en la ciudad de Tijuana.


Foto: Cortesía 

A su llegada de México, Jonathan Romero recibió un homenaje del Junior de Barranquilla, el equipo de sus afectos.

 


Efraín Cuadrado


Especial para EL MUNDO


Al boxeador vallecaucano Jonathan Romero le cae muy bien el apelativo de ser un campeón de la vida, teniendo en cuenta todas las dificultades que ha tenido que atravesar durante su existencia, hasta ser hoy campeón orbital supergallo de la Federación Internacional de Boxeo.


“Mi historia empieza en Aguablanca (Cali), donde mi padre me metió al boxeo. Yo estaba entrenando con las divisiones menores del América, pero ahí era muy difícil todo. Me tocaba vender botellas de champaña para conseguir los pasajes. Muchas veces solo conseguía el de ida, para devolverme me tocaba pedir plata en la calle”, dijo el “Momo”.


Romero estaba realizando el ciclo olímpico, pero la falta de apoyo de Indervalle lo llevó a saltar al boxeo de paga. Allí su actual entrenador, Orlando Pineda, lo llevó donde el empresario de boxeadores Billy Chams, para que firmara y empezara su camino como profesional. Pero antes de eso hay toda una historia de sangre, dolor y muerte. 


"Yo disparaba y atracaba"


“Yo estaba en una pandilla del barrio El Retiro. Andaba armado y atracando, muchas veces disparé en contra de personas, disparábamos a veces sin razón. Mis compañeros se drogaban pero nunca me ofrecían porque sabían que yo practicaba boxeo a pesar de ser pandillero”, expresó Romero, quien entre otras cosas dijo que habla de su pasado sin pena, ya que está seguro que su historia le puede cambiar la vida a muchas personas que hoy no están por los buenos caminos. 


“Luego de la muerte de mi hermano, quien también era pandillero, pasaron dos cosas. Primero decidí andar armado, porque él dejó enemigos y me querían matar. Luego pasó un tiempo y mis hermanas me empezaron a mostrar que el camino de Dios era el indicado, entonces decidí dejarlo todo en manos de Él y hoy soy campeón del mundo”, agregó. 


Es tanto el cambio del “Momo”, que afirma que ya puede caminar por las calles de El Retiro y los que antes eran sus enemigos solo lo observan, ya sin ganas de asesinarlo por las viejas rencillas. “Yo saludo al que asesinó a mi hermano sin problemas y dejé todo en manos de Dios. El rencor no me sirve para lo que estoy haciendo ahora”, dijo.


 



Así vivió el combate

 


Recordando su pelea ante López, Jonathan Romero aclaró que peleó con un hombro lesionado, pero que cuando estaba en el ring ni se acordaba del dolor. “En algunos golpes cruzados sentía una punzada, pero yo estaba mentalizado en ganar”, afirmó.


“Yo subí al ring y fue extraño, tenía una motivación muy grande, yo mismo me decía: este rival no me va ganar, yo soy mejor y necesito la plata para sacar adelante a mi familia, además estoy representando a todo un país”, explicó el “Momo” sobre todas esas sensaciones que le pasaron por su cabeza en un momento de tanta tensión.


“Antes de empezar la pelea, me arrodillé y dejé todo en manos de Dios, que si él me sacó de ese camino de la delincuencia, es porque tenía cosas importantes para mí y así fue”, agregó.