Editorial

Tren del Pacífico en Bolombolo
20 de Febrero de 2013


Se trata de una iniciativa muy importante, que no dudamos en respaldar, y con la cual en cierta manera ya existía un compromiso del presidente Santos con Antioquia.

 


El sábado pasado, en San Jerónimo, ante funcionarios y líderes de Occidente, Suroeste y Urabá antioqueños, reunidos en el Foro de Infraestructura, la ministra de Transporte, Cecilia Álvarez Correa-Glen, sorprendió con el anuncio de que se está considerando seriamente la posibilidad de concesionar la rehabilitación y puesta en funcionamiento del tramo del Ferrocarril del Pacífico entre La Tebaida y el corregimiento Bolombolo, del municipio de Venecia. Sus palabras textuales fueron: “Se requieren inversiones cuantiosas y un análisis que estamos haciendo, pero la intención del Gobierno Nacional es volver a traer el tren hasta Bolombolo”. 


Se trata de una iniciativa muy importante, que no dudamos en respaldar, y de la cual en cierta manera ya había hablado aquí el presidente Santos, durante un encuentro en febrero del año pasado con la Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos, SAI. Desde hace más de 40 años, cuando comenzó a manifestarse la crisis que finalmente dio al traste con los Ferrocarriles Nacionales de Colombia, Gobierno y sector privado han emprendido distintos esfuerzos para recuperar un medio de transporte pesado que fue motor de desarrollo económico en las primeras décadas del siglo XX. Gracias a las líneas rehabilitadas, el país ya está moviendo poco más de la cuarta parte de su carga por este medio, siendo el carbón el producto dominante. No obstante, según el Índice Global de Competitividad, del Foro Económico Mundial, Colombia posee una infraestructura ferroviaria obsoleta, lo que nos coloca en el puesto 102 entre 139 países. 


En estas columnas hemos venido insistiendo desde hace más de una década en que el país debe dar el salto a la trocha estándar, de 1,43 metros entre rieles, como lo han hecho Chile y Argentina, para citar economías de similar desarrollo, pues la predominancia de la trocha angosta, encarece la compra y el mantenimiento de equipos y reduce a la mitad la capacidad de carga de los vagones. El Gobierno, a través de la Agencia Nacional de Infraestructura, insiste en que a corto plazo hay que seguir aprovechando la red que ya está construida, “para solucionar los problemas más urgentes de transporte”, y solo a mediano y largo plazo se emprendería la definitiva modernización del sistema.  Aquí hemos dicho también que como parte de esa modernización el país debería pensar en aprovechar su gran potencial hidroeléctrico para mover su sistema ferroviario, como sucede en muchos países del mundo, incluso aquellos que no son ricos en ese recurso. 


Al presidente Santos le correspondió, en agosto del año pasado, reinaugurar el Ferrocarril del Pacífico, entre Buenaventura y Yumbo, luego de un complejo proceso de rescate de la empresa. Hoy tiene clientes tan importantes como Ingenio Manuelita, Argos, LG, Industrias Delmaíz y Neo Gas, entre otras firmas, que se han beneficiado del hecho de que los fletes para la carga movilizada por tren son tres veces más baratos que los que se pagan en tracto-camiones. La idea del Gobierno es aprovechar las ventajas que ofrece la ley de asociaciones público-privadas para avanzar en los planes de rehabilitación y operación de otros tramos de la red férrea nacional, entre ellos el que daría continuidad a la del Pacífico, habilitada hoy hasta La Tebaida, para conectar con Antioquia, en Bolombolo. 


¿Para Antioquia cuál es la importancia de tener el Tren del Pacífico en Bolombolo? Como lo explica nuestro columnista, el ingeniero José Hilario López, allí está una de las reservas probadas de carbón más grandes del país. El carbón antioqueño transportado por ferrocarril competiría con los carbones cundi-boyacenses en la zona industrial de Yumbo y por Buenaventura podrían ser exportados a los mercados de Suramérica y Asia-Pacífico. Además, con la doble calzada Primavera-Bolombolo, adjudicada a mediados del año pasado, tendrá que construirse una central de transferencia de carga del tracto-camión al tren mixto, es decir, que además de carbón llevaría contenedores con muchas otras mercancías hasta el puerto de Buenaventura. Así que, ¡para mañana es tarde, señora ministra!