Columnistas

Tergiversaciones cínicas
Autor: Tomás Castrillón Oberndorfer
20 de Febrero de 2013


Se toma como falsear, el significativo de la palabra tergiversar. Esto viene al hecho de que muchos personajes se la pasan tergiversando la realidad.


Se toma como falsear, el significativo de la palabra tergiversar. Esto viene al hecho de que muchos personajes se la pasan tergiversando la realidad. Para empezar con el más alto gobierno basta recordar que para darle continuidad a la frase  “a lo que vinimos”, el primer mandatario respondió recientemente con un “vamos por los votos”. ¡Cierto! Es mucho lo que va desde la Seguridad Democrática pasando por la Prosperidad para todos  para llegar a la realidad de que “vamos por los votos”, lo que corresponde a la más absoluta politiquería.


Este fenómeno se está presentando en demasía en la búsqueda de la anhelada paz. Se presentan casos francamente aberrantes: Recientemente un columnista abusa descaradamente del mensaje de una epístola de San Pablo cuando afirma que “Por amor no se carga de rabia, no lleva cuentas del mal”, haciendo clara referencia a que con las Farc hay que concluir que “nada pasó”.  También dice que “El amor perdona sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites”, con evidente referencia al proceso de paz, y afirma que “nosotros nos resistimos al perdón”. ¡Impunidad a la lata!


Lo que está pasando, entonces, en Colombia, es que muchas entidades y personajes están pretendiendo que el proceso de paz culmina si la Farc se reincorpora a la vida  civil, “cual rayo de luz atraviesa un cristal, sin romperlo ni mancharlo”. Como quien dice impunidad total.


El alto Gobierno ya dio sus pasitos, en forma solapada, con el Marco Jurídico para la Paz y las leyes de víctimas y de tierras.


Recordando que cuando se presenta un movimiento relativo entre dos cuerpos, que estén en contacto en una superficie de interfase se presenta una fricción, ejercitando la imaginación, se presenta la situación que hay dos cuerpos: Colombia y la Farc, y es claro que existe fricción entre ellos cuando se pretende incorporar a las Farc a la Nación, y entonces para disminuir tal fricción hay que aplicar una “lubricación”, lo que están haciendo muchos personajes. Por ejemplo, un destacado colega columnista de un diario local, confía en que Raúl Castro “se ha comprometido solemnemente a trabajar a favor de la paz, la justicia, el desarrollo y el entendimiento entre todos nuestros pueblos”. Como quien dice, “el diablo haciendo hostias” y agregaría Marañas: Será creerle.


Otro destacado columnista, ex ministro de Estado, cuando se refiere a los posibles candidatos a la presidencia, en el caso de que el actual mandatario no busque su reelección, presenta la candidatura de la ex senadora del turbante como “Interesante posibilidad”. ¡Vaya, Vaya, con la desfachatez! Teniendo en cuenta las actuaciones de la ex senadora se trata de una “Indecente Posibilidad”.


Por razones de espacio, y las obvias que implican el desconocimiento de los temas jurídicos, no se trata de la infame tergiversación que está constituyendo el problema de los falsos testigos, que, parece ser, son muchos más que los falsos positivos.