Columnistas

Envigado y su Círculo de Periodistas
Autor: Iván Guzmán López
19 de Febrero de 2013


En la noche del jueves 7 de febrero de 2013, el Círculo de Periodistas de Envigado, Cipe, en una sobria ceremonia, donde se contó con la presencia en la mesa principal de los doctores Ricardo Arturo Gaviria Gómez, Presidente del Concejo de Envigado


En la noche del jueves 7 de febrero de 2013, el Círculo de Periodistas de Envigado, Cipe, en una sobria ceremonia, donde se contó con la presencia en la mesa principal de los doctores Ricardo Arturo Gaviria Gómez, Presidente del Concejo de Envigado; Julio César Ruiz Díaz, Presidente del Cipe; Raúl Tamayo Gaviria, Vicepresidente; Alberto Lema, Secretario y la doctora Lillyam Mesa Arango, Presidenta de la Cámara de Comercio de Aburrá Sur, otorgó los  Premios Cipe 2013, así: Mejor Periódico de la Región, al diario ADN; Periódico Revelación, Periódico Ciudad Sur; Mejor Noticiero, Noticiero Económico Antioqueño, de  J. Enrique Ríos; Mejor Columnista, Iván Guzmán López del periódico EL MUNDO; Mejor Programa Radial, Cuartillas del Cipa; Mejor Espacio de Televisión en Envigado, El Rincón de Paco de América; Premio al Talento, Andrés Emiro Díez; Mejor Trabajo Cultural, Revista Viguerias; a Toda Una Vida, José Jaramillo Alzate; menciones a Jhon Jairo Escobar Henao, de Envigado Lector; a la Filarmónica de Envigado y al amigo Mario Vélez, Mecenas de la cultura envigadeña. 


El doctor Héctor Londoño Restrepo, alcalde del municipio de Envigado, quien a última hora no pudo hacerse presente debido a un compromiso inesperado, nos condecoró mediante una bella nota de estilo, que decía: “El periodismo es un bastión indiscutible de la democracia participativa y la construcción de cultura ciudadana, por ello reconocemos en su trabajo el alto beneficio comunitario y el servicio que presta con su labor al desarrollo social y humano de nuestras sociedad”; igual cosa hizo el Concejo Municipal, mediante su culto señor Presidente. 


Así pues, el Círculo de Periodistas de Envigado y las autoridades municipales, dejan muy en alto la grandeza, la hidalguía y el valor del pueblo envigadeño. Pero recordemos que esto no es nada nuevo: decía el filósofo de Otraparte, nuestro siempre maestro Fernando González Ochoa: “Aquí me siento sosegado sobre mi destino, en esta bendita plaza: lo mío nadie podrá quitármelo y lo ajeno no será mío. ¡Envigado, paraíso!”.  Y agregaba: “Lo mejor del Valle del río Aburrá, para el alma pasional, la mente y el espíritu, es Envigado, porque es un descanso que va formando suavemente la cordillera de ancha presencia de Las Palmas, al descender hasta el mirador sobre el valle del río, al Oeste, en donde están las Hermanas y las fincas y casonas de los Boteros y de los Jaramillos”.


Y así debemos sentir y respetar a Envigado: ¡como paraíso!, como uno de los municipios más prósperos de Colombia, pero no por la existencia de “oficina” alguna, producto del accionar delictivo de algún personaje magnificado en el folletín “La parábola de Pablo”, insumo que entregó el ex alcalde Alonso Salazar Jaramillo para el nacimiento de la malhadada serie “Escobar, el patrón del mal”. No; Envigado, paraíso, debe ser visto y encontrado en administraciones pulcras, que han tenido en sus presupuestos una forma gerencial de ofrecer calidad de vida a sus habitantes. Baste para ello mirar en retrospectiva las políticas implementadas a lo largo de su historia, aplicadas con generosidad  para el bienestar social, económico, cultural, educativo o deportivo de sus afortunados habitantes. Baste para ello, recordar que es cuna de hombres y mujeres cuyo fértil numen ha servido para dar grandeza a ese pueblo y a toda Antioquia y a Colombia toda. Envigado es cuna del Presbítero José Miguel de la Calle, de José Félix de Restrepo, José Manuel Restrepo Vélez, Miguel Uribe Restrepo, Alejandro Vélez Barrientos y Marceliano Vélez Barreneche; del Padre Jesús María Mejía Bustamante, del ya citado Fernando González Ochoa, de Jorge Franco Vélez, mi amigo en vida y autor del inmortal “Hildebrando”, del gran don Manuel Uribe Ángel, médico, escritor, científico, sabio naturalista, historiador, geógrafo, primer ecólogo de Colombia, Gobernador del departamento en 1877, Senador de la República en 1882, a más de hombre público generoso y amante de su Envigado. Y así, sin olvidar, por supuesto, a la gran artista Débora Arango Pérez, nacida en 1907, quien, aunque vio la vida en Medellín, se sabe, su génesis enraíza en  la más pura estirpe envigadeña. Y podría seguir nombrando, pero me haría interminable.


Puntada final: El pueblo de Envigado, sus autoridades y su Círculo de periodistas, ha demostrado hasta la saciedad la hidalguía que permea su nombre: por favor: no más “oficina” en los medios. No más apología al delito.