Columnistas

Dejen hablar al alcalde
Autor: Alvaro T. López
19 de Febrero de 2013


Un hombre como nuestro Alcalde, sometido por voluntad propia al escrutinio de sus acciones como lo ha ofrecido en el caso de la nueva decretación catastral

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Un hombre como nuestro Alcalde, sometido por voluntad propia al escrutinio de sus acciones como lo ha ofrecido en el caso de la nueva decretación catastral, no puede ser considerado, ni mucho menos, como el intransigente sátrapa que no admite críticas, como lo están llamando algunos medios y columnistas de opinión. El talante liberal del Dr. Gaviria no solo le da para recibir las glosas y contrapropuestas de los ciudadanos y aún de sus opositores, sino que lo lleva a la universalización de su accionar como administrador local, como lo hizo siendo el Gobernador de Antioquia, cargo del que salió ovacionado por el pleno de los mandatarios de Departamento, por sus políticas de inclusión y equidad.


Nada hay más impopular que el ejercicio de la potestad impositiva. Nadie quiere erogar más de lo que actualmente gasta, así sea para el mantenimiento del aparato municipal. Eso es normal. Pero es justo que, por lo menos, mantengamos la calma y las buenas maneras, para reclamar del recaudador. Además, es preciso establecer si los factores aplicados en cada caso, obedecen a las reales circunstancias del bien afectado, y si es equitativo o no el nuevo indicador de cobros, frente a la generación de plusvalías generales y revaluación de los precios comerciales. No hay que perder de vista que los actos de la Administración son los que permiten que sectores, verbi gracia El Poblado en Medellín, se vuelvan aspiración generalizada, convirtiéndolos en verdaderos medidores de estatus social, lo cual debe traducirse en las naturales obligaciones tributarias.


Puede ser que haya casos que se tengan que ajustar rebajando lo decretado, pero a lo mejor no son tantos. Haciendo el ejercicio de revisar cuentas con aparentes malas aplicaciones, se encuentra que el precio de los bienes, base para la liquidación del impuesto predial, nunca alcanza su real dimensión por la dinámica misma del mercado inmobiliario. Así por ejemplo, un apartamento de más de 200 metros cuadrados en El Poblado, caso real, quedó avaluado catastralmente en $300 millones, lo cual le daría un precio de $500 millones. Al ser interrogada su propietaria sobre la posibilidad de venderlo por esa cantidad, contesta ofendida que su apartamento vale por lo menos $200 millones más. Hubo hasta quien después de despotricar del Alcalde y su Secretario de Hacienda, comprobó una rebaja en su cuenta del impuesto predial.


Hay, sí, que preguntar por qué las anteriores administraciones aplazaron la revisión del catastro, quien está detrás de las manifestaciones contra el Alcalde, cuáles son sus intereses. Hay que dejar que la administración revise y corrija sus errores, pero también sería bueno que con cabeza fría, ejerzamos libremente nuestra ciudadanía sin que nadie interfiera la libertad de expresión a la que tenemos derecho. Hay que pagar lo justo de acuerdo con las capacidades de cada cual, recordando que una ciudad hermosa y altiva como Medellín, se ha hecho con el esfuerzo de sus habitantes, sin que le debamos nada a nadie, así nuestras avenidas lleven nombres de personajes de otras latitudes.





Comentarios
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Martha
2013/02/19 12:42:52 pm
Me gusta el artículo, bien planteado. Apoyo sus planteamientos.