Editorial

Más cerca de un sueño olímpico
15 de Febrero de 2013


Quedan cinco meses de filigrana diplomática para convencer a los miembros del COI de que nuestra ciudad será la mejor anfitriona de los III Juegos Olímpicos de la Juventud. ¡Esperamos lo mejor!

 


No se trata de cantar victorias anticipadas pero sí de regocijarnos por haber dado otro gran salto en la reñida competencia por la sede de los III Juegos Olímpicos de la Juventud de Verano, previstos para el 2018. El miércoles, Medellín fue escogida como una de las finalistas, junto a Buenos Aires y Glasgow, quedando marginadas, por decisión de la Comisión Ejecutiva del COI, dos fuertes competidoras, Rotterdam y Guadalajara, porque sus propuestas no ofrecían suficientes garantías financieras -¡quién lo creyera, en tratándose de ciudades tan prósperas!-. 


El solo hecho de estar seleccionada para la gran final, que tendrá lugar en Lausana, Suiza, el próximo 4 de julio, pone a Medellín en la élite de ciudades del mundo con demostrada capacidad financiera, logística y administrativa para enfrentar la organización de grandes eventos. Pero si llegáramos a obtener la sede, como esperamos, sería la confirmación de la confianza ganada con las autoridades olímpicas por la exitosa celebración aquí de los Juegos Suramericanos de 2010, certamen clave dentro del pasado ciclo olímpico, y el desempeño intachable como subsede de la Copa Mundial Sub-20 Fifa, Colombia 2011.


Como a todo señor todo honor, al exalcalde Alonso Salazar hay que reconocerle la paternidad de una idea que, en principio, fue recibida con pesimismo y antipatía por algunos críticos, pero que se fue imponiendo hasta lograr el respaldo entusiasta del Gobierno Nacional, el Comité Olímpico Colombiano, la Gobernación de Antioquia y el serio compromiso de todos los estamentos públicos y privados de la ciudad y el departamento. Salazar presentó la candidatura el 15 de septiembre de 2011, en compañía del vicepresidente Angelino Garzón, el director de Coldeportes, Andrés Botero, y el presidente del COC, Baltazar Medina, entre otros. Su sucesor, Aníbal Gaviria, tomó la posta y lideró el trabajo del Comité Pro-sede, que en octubre de 2012 entregó al COI la documentación, incluido un completo dossier, en inglés y francés, que a nosotros -curtidos en lides editoriales- nos descrestó por su sobrio diseño, sus hermosas fotografías y, sobre todo, su completa y clara información sobre los 15 temas relacionados con la organización de las justas. 


Halaga escuchar de labios del propio presidente del COI, Jacques Rogge, que “Medellín tiene una candidatura muy buena porque comparte la visión de su fundador sobre lo que deben ser los Juegos de la Juventud”. Tal parece que la ciudad quedó mejor calificada que la capital argentina y que en la instancia definitiva la competencia más dura será con Glasgow, la mayor urbe de Escocia y la tercera del Reino Unido, después de Londres y Birmingham. 


Resulta interesante cotejar lo que dice en su informe la Comisión Evaluadora del COI sobre cada una de las propuestas. Medellín: “Propone un concepto compacto y hace buen uso de los escenarios existentes. Tiene una buena experiencia en la organización de eventos internacionales y multideportivos. Las garantías previstas son claras y de buena calidad”. Destaca su oferta innovadora en materia cultural y educativa para los deportistas participantes y resalta el “fuerte apoyo de todos los niveles de gobierno en materia financiera, con un riesgo mínimo para el COI”. En términos parecidos se refiere a Glasgow, pero al calificar a Buenos Aires señala una tacha: Su propuesta “presenta debilidad en el tema de operación y se hace necesario garantizar que el Estado, en caso de crisis económica, respalde la organización. Además, los altos índices de inflación anual pondrían en riesgo la organización de los Juegos”.


Quedan cinco meses de filigrana diplomática para convencer a los miembros del COI de que nuestra ciudad será la mejor anfitriona de los III Juegos Olímpicos de la Juventud. ¡Esperamos lo mejor!