Columnistas

Correlación entre urbanización y desarrollo
Autor: Evelio Ramírez Martínez
14 de Febrero de 2013


El viernes 4 de enero la prensa nacional publicó un comentario sobre la pobreza en el país, y allí aparece Chocó como el departamento donde tanto el índice de pobreza como el de indigencia son los más elevados hoy.


El viernes 4 de enero la prensa nacional publicó un comentario sobre la pobreza en el país,  y allí  aparece Chocó como el departamento donde tanto el índice de pobreza como el de indigencia son los más elevados hoy. Por otra parte, el mismo documento ubica los lugares que en el país muestran el menor índice de pobreza y estos son: Antioquia, Risaralda, Santander, Cundinamarca y la ciudad de Bogotá. Una ligera mirada al cuadro que presenta estas estadísticas que reflejan crueles realidades, permite apreciar a simple ojo que, en términos generales, las regiones menos pobres del país se encuentran ubicadas en sitios próximos a las más grandes ciudades, tal como ocurre con Atlántico, Valle, Cundinamarca, Antioquia, para solo citar estos departamentos. Esta conclusión, lograda en forma muy empírica, permite al menos insinuar que es necesario acometer el estudio a fondo del documento elaborado recientemente por el Banco Mundial y el Departamento Nacional de Planeación, que lleva por título “Sistema de Ciudades”, donde se afirma que Colombia es un país de ciudades lentas y mal conectadas y no existe sistema que las haga competitivas. 


De acuerdo al  documento mencionado, en promedio, el 40% de los ingresos municipales  provienen del sistema general de participaciones. Mientras que solo  el 20% de los ingresos tiene raíces tributarias. Así mismo anota: los gastos municipales han aumentado en aquellos sectores para los cuales se asignan dineros con destinación específica, pero en los demás se ha estancado. 


Al hablar de los instrumentos de financiación territorial el documento hace referencia a la valorización y a la plusvalía. Respecto a la valorización dice textualmente: “Uno de los instrumentos más antiguos y de más tradición para el financiamiento del desarrollo urbano en Colombia es la Contribución de Valorización, un gravamen real que recae sobre la propiedad inmobiliaria. La base gravable de ésta se encuentra relacionada con los costos parciales o totales de una obra pública, los cuales se han de distribuir en función del mayor valor de la propiedad tras el desarrollo urbanístico. 


“La  participación en plusvalía se basa en capturar los aumentos en el valor de la tierra derivados de los cambios en su uso y resultado de la introducción o actualización de la legislación territorial o de las inversiones del Gobierno en pro del interés general. A futuro se podrían evitar algunas restricciones metodológicas y simplificar algunas de sus normas y regulaciones”. 


Uno de los temas que el documento comentado analiza con buen criterio, es el del transporte urbano y  aparece un cuadro en el cual se aprecia la marcada variación del parque automotor que se dio tanto en Bogotá como en Medellín entre los años 2005 y 2010. En nuestra ciudad circulaban 23.759 vehículos por cada 100.000 habitantes y ya en el 2010 esta cifra había aumentado a 39.963 vehículos. Esto explica suficientemente la congestión reinante en Medellín, pues en solo cinco años el  índice aumentó un 43%. 


Otro ejemplo ilustrativo que aporta el documento, tiene que ver con el elevado costo del transporte interno en Colombia, pues cuando movilizar una tonelada de Bogotá a la Costa Atlántica representa un valor de 94 dólares, llevar la misma tonelada de Cartagena a Japón  cuesta solo 60 dólares. 


Todo lo dicho en el texto comentado indica la necesidad urgente en que se encuentra el país de acometer el estudio y puesta en ejecución de un nuevo plan de ordenamiento territorial y analizar las ventajas de una economía urbana bien diseñada.