Editorial

Catastro y Predial (2)
4 de Febrero de 2013


Con la actualizaci髇 catastral, y sobre todo con la decisi髇 de anualizarla, el Municipio tambi閚 asume un principio de seriedad en relaci髇 con los contribuyentes presentes y futuros y garantiza que puede obtener ingresos justos

 


Ciudadanos juiciosos que han revisado no solo su cuenta de Impuesto Predial sino también la comunicación que explica que Medellín ha escogido hacer el cobro diferencial de este, se preguntan por el origen de esta alternativa que aparece como costosa para cierto grupo de ciudadanos. La Ley 44 de 1990, la 1450 de 2011 y la Resolución 080 del Instituto Agustín Codazzi obligan, primero, a que antes del 2014 todos los municipios de Colombia hayan ajustado los avalúos catastrales a por lo menos un 60 % del valor comercial de cada predio; segundo, a que el impuesto se calcule como mínimo en un 5 por mil y hasta un 16 por mil; y tercero que en el impuesto se vaya incluyendo una tarifa diferencial según estrato socio-económico.  Como resultado del cumplimiento de estas directivas nacionales ineludibles,  y ante el rezago de siete años en el ajuste, en Medellín la mayoría de los predios residenciales en estratos 1 a 3 no sufrió gran impacto en el cobro de su tarifa, mientras que en los estratos 4, 5 y 6 se dieron significativos aumentos en el avalúo, y por lo tanto en el cobro impositivo. 


Para nadie es un secreto que en Colombia, la tecnificación de la administración pública y el desarrollo de los sistemas de información geográficos todavía no han alcanzado niveles que permitan asegurar que los avalúos catastrales se acercan siquiera al mínimo 60 %  del valor comercial de los predios, hasta el punto que en muchas regiones ese avalúo está entre el 15 y el 20 %.  La ineficacia en la construcción de bases de datos públicas y en su cotejo con las existentes en sistemas privados, como los de la Lonja aquí en Medellín; y la informalidad en la construcción y los desarrollos de los predios, ocasionan una evidente e inquietante desactualización de la base catastral municipal,  por lo tanto un cobro inferior al debido en el Impuesto Predial y un sorprendente incremento cuando se identifican los cambios reales en el valor del predio.  Medellín ha hecho importantes avances en el reto de generar registros catastrales cada vez más exactos, que se vienen a reflejar ahora.


Reconociendo que al actualizar los avalúos catastrales en niveles que siguen siendo inferiores a los aumentos de los precios en el mercado inmobiliario y que al aplicar la ley sobre la estratificación para el cobro del predial, el Municipio de Medellín está construyendo no solo justicia sino equidad con los ciudadanos que requieren de mayor atención por parte del Estado, también aceptamos que esta fórmula de equidad es dura en su primera versión y por ello es apenas lógico esperar modelos de financiación que permitan al contribuyente un pago más gradual de lo que la Administración Municipal dejó de cobrarle durante siete, como está ocurriendo en Medellín, o nueve años, como ha comenzado a suceder en Cali. En adelante, y con una actualización anual,  se evitarán cobros sorpresivos y el manejo político por parte de alcaldes que para congraciarse con sus electores, postergan estas medidas para que las tomen sus sucesores, con el consiguiente desgaste político.


El paso dado por la Administración Municipal al actualizar los avalúos catastrales y el Impuesto Predial es un acto responsable y serio, que pretende acelerar un poco la búsqueda de la equidad en la que todos debemos participar, así nos duela.  De no menor importancia es el interés de dotar a la ciudad de fuentes de financiación distintas a las utilidades de EPM, que deben ocuparse principalmente por seguir creciendo en su capacidad de prestar servicios públicos domiciliarios de manera competitiva. 


Con la actualización catastral, y sobre todo con la decisión de anualizarla, el Municipio también asume un principio de seriedad en relación con los contribuyentes presentes y futuros y garantiza que puede obtener ingresos justos por el aumento del precio de ese bien escaso que es la tierra urbana de una de las ciudades con mejores indicadores sociales del país. Por su parte, a los ciudadanos y las fuerzas vivas de la ciudad, nos corresponde velar por la transparente, efectiva y eficiente inversión de esos y todos los recursos públicos en salud y nutrición, en oferta educativa y laboral, en protección a la vida y la familia, en construcción de vivienda e infraestructura para la equidad, en pocas palabras, en la generación de condiciones de vida y oportunidades para todos. Ese es el costo del progreso y el bienestar que los ciudadanos pagamos tan gustosos como orgullosos nos sentimos de los logros de Medellín en los últimos años.