Columnistas

¿A más Predial, mejor ciudad?
Autor: Luis Fernando Múnera López
4 de Febrero de 2013


Cuando el general Luis Eduardo Martínez Guzmán usó la expresión “medellinizar a Bogotá” generó distintas reacciones.


Cuando el general Luis Eduardo Martínez Guzmán usó la expresión “medellinizar a Bogotá” generó distintas reacciones. Algunos hablaron, con buen tino, de transferir a la capital y a otras ciudades las cosas buenas de la nuestra, pero otros enfatizaron, también acertadamente, que el oficial tenía razón al señalar problemas de Medellín. Las dos visiones son válidas y se complementan.


Parto de esa consideración para referirme a la polémica sobre la actualización catastral y el aumento del Impuesto Predial en Medellín. 


El Municipio de Medellín tiene buena situación financiera, gracias a su disciplina fiscal y a las elevadas transferencias de las utilidades de Empresas Públicas de Medellín. Pero esos ingresos se generan casi exclusivamente por los pagos que la ciudadanía hace por impuestos o por servicios que recibe. La pregunta obvia es ¿la comunidad recibe beneficios proporcionales a lo que paga? Es decir, el Municipio de Medellín ¿genera una relación costo/beneficio favorable para sus “clientes”?


Empecemos por EPM. Las tarifas de sus servicios son altas en comparación con sus costos de producción y altas en relación con otras regiones del país. El resultado son unas ganancias exorbitantes, estimadas en más de un billón y medio de pesos en 2012, de las cuales el 60 % se transfiere al Municipio. Los servicios públicos domiciliarios se han convertido en un impuesto municipal disfrazado para Medellín.


Veamos ahora el reciente reajuste del Impuesto Predial. Es necesario reconocer que se hizo con criterios técnicos acertados, como fue aumentar el avalúo catastral y disminuir la tasa del impuesto, en función del estrato socioeconómico y del valor del inmueble. Sin embargo, su efecto neto es un aumento promedio del 20 % y un máximo del 25 %, muchísimo mayor que el aumento de los arrendamientos, los salarios y las pensiones. ¿Por qué no se difirió en varios años, desde el pasado o hacia el futuro? Tiene toda la razón la ciudadanía en estar molesta con el incremento. 


El Concejo Municipal anunció que asumirá su función de control político sobre este asunto, pero poco hay que esperar, pues la misma corporación aprobó la actualización catastral y porque la coalición que predomina a su interior es favorable a la Administración. Esta será una buena oportunidad para que el Concejo demuestre seriedad e independencia.


El malestar ciudadano se extiende porque la calidad de los servicios que el Municipio brinda no se compadece con sus ingresos y con lo que le cuestan a la comunidad.


La seguridad en los barrios de la ciudad es pobre; en muchos “campean” el asesinato, el atraco, la extorsión, el tráfico de estupefacientes.


La cobertura en educación primaria y secundaria es alta pero sus niveles de calidad están entre los más bajos del país. 


Medellín tiene buen desarrollo económico, pero el desempleo y la inequidad social que sufre están entre los más altos de Colombia. 


El transporte masivo de pasajeros, la infraestructura y el amueblamiento urbanos son, en general, buenos; pero la movilidad urbana es desastrosa y la malla vial es obsoleta.


En materia de parques y recreación, la ciudad tiene una situación deplorable, el espacio público para recreación no alcanza el medio metro cuadrado por habitante.


Afortunadamente el flagelo de la corrupción en el manejo de los dineros públicos no es un problema visible en Medellín. O no es significativa o está bien oculta. Toco madera.


Entonces, ¿en qué se van las altas rentas del Municipio? ¿A qué se destinarán los ingresos por el reciente aumento del Impuesto Predial? Medellín es nuestra empresa, pero su relación costo/beneficio es dudosa. Sabemos que el plan de gobierno de nuestro alcalde contiene propuestas específicas para superar las deficiencias enunciadas. Necesitamos que se cumpla. Todavía tiene tiempo.