Columnistas

Educación salvadora
Autor: Hernán Cárdenas Lince
2 de Febrero de 2013


Varias personas me han preguntado recientemente asuntos relacionados con la ‘educación’, ya que este ha sido mi tema central en los últimos artículos.


Varias personas me han preguntado recientemente asuntos relacionados con la ‘educación’, ya que este ha sido mi tema central en los últimos artículos. Concretamente, una de las preguntas que me han hecho es cuáles serían mis propuestas para precisar los temas educativos básicos. Uno de los principios básicos que se están enseñando en avanzados países y que en Colombia no se toca es educar a todos los niños para que por ningún motivo se ‘escupa’ al suelo en lugares públicos, ya que tan espantosa costumbre es la causa real y efectiva para que en el mundo actual muera casi un millón de personas como consecuencia de las enfermedades que se transmiten por esa fea y peligrosa costumbre, cosa que en Colombia nunca es enseñada por nuestros profesores y maestros. Esta recomendación y enseñanza es dictaminada por la Organización Mundial de la Salud, lo que es totalmente ignorado por nuestros pedagogos.


Otro tema que ninguno de nuestros profesores sabe enseñar y no tiene idea de su importancia, es sobre la manera y modo de caminar por las calles de nuestras ciudades, asunto que sí es tratado por todos los profesores de colegios infantiles en Francia. Allí se enseña que todos los peatones deben caminar en las aceras por el lado derecho, además de que se debe tratar de ir a la misma velocidad de quien va adelante, a menos que sea un anciano o un discapacitado o niños de muy poca edad. Hay estudios serios que demuestran que cada colombiano podría ahorrar de su tiempo diario caminando en sectores públicos la cantidad de 17 minutos cada día, lo que en lo largo de su promedio de vida podría representar dos años y siete meses de vida.


En el mundo que hoy se vive en nuestro país prácticamente cada persona posee un teléfono celular, por lo que habría sido muy conveniente que a todos los niños los maestros le impartieran instrucciones básicas para usar esos utilísimos aparatos que están cambiando la vida de nuestra población.


Fuera de los curiosos temas antes tratados, sería utilísimo que los maestros se capacitaran debidamente en enseñar a los niños todos los principios básicos fundamentales para el aseo personal y naturalmente también los sabios y serios principios y costumbres sobre la vida sexual para que no se presenten más embarazos en niñas menores de 14 años. Por igual se olvidan de enseñar costumbres básicas para la alimentación, ignorancia que en nuestra niñez lleva a la muerte anual de 37 niños.


Por último, quiero anotar que cada colombiano pasa una hora y cincuenta y dos minutos de promedio diario viendo televisión, lo que representa realmente tres años y siete meses de vida por persona, pero nadie enseña cómo y cuándo se debe ver la televisión, la que en Colombia es simplemente un gran negocio para unos pocos bolsillos.