Editorial

Las medidas monetarias
30 de Enero de 2013


Hoy tenemos que reconocer que las medidas antirrevaluacionistas anunciadas el lunes por la Junta Directiva del Banco de la Rep鷅lica son un paso en la direcci髇 correcta.

 


Hace dos semanas nos solidarizamos aquí con el angustioso clamor de los exportadores ante el desplome del valor del dólar y la necesidad de que hubiera una política más decidida de la autoridad monetaria y el Gobierno para detener ese fenómeno, que golpea no solo la rentabilidad y el valor patrimonial de las empresas sino el empleo de calidad que ningún otro sector genera tan copiosamente. Hoy tenemos que reconocer que las medidas anunciadas el lunes por la Junta Directiva del Banco de la República son un paso en la dirección correcta, aun cuando seguimos pensando que todavía es tímida en el uso de la “munición” de que hablaba el presidente Santos para obtener resultados más contundentes.


La primera decisión fue reducir 25 puntos básicos la tasa de interés de intervención para dejarla en el 4 %, lo que debería reflejarse en la baja de los intereses que cobran los bancos por los créditos que otorgan a empresas y particulares. La mayor preocupación de la Junta es que la economía no esté creciendo al ritmo esperado, el crédito de consumo pierda dinámica y la producción industrial tienda a deteriorarse. Alguna incidencia positiva debería tener también en la tasa de cambio, pues, a más bajo interés menos atractivo se hace el país para los especuladores financieros, que llegan aquí a la caza de rentabilidades que no obtienen en sus países de origen.


Pero la decisión realmente importante, porque va a la raíz del problema, es la ampliación del programa de subastas en el mercado de divisas, con compras diarias no inferiores a US$30 millones entre febrero y mayo de este año, lo que representa un incremento del 50 % con respecto a las intervenciones diarias que venían rigiendo el año pasado. ¿Se conseguirá con ello recuperar el valor del dólar y estabilizarlo siquiera en los $1.950, que es la “tasa de equilibrio” a que apuntan el Banco y el Gobierno, según declaración radial que le escuchamos al ministro Mauricio Cárdenas?


Veamos qué dice un experto en la aplicación de esta clase de medidas, César A. Ferrari, miembro del Directorio y gerente General del Banco Central del Perú. Hay países, como China y Perú, donde la intervención en el mercado cambiario ha sido efectiva para evitar la revaluación. Ferrari se pregunta por qué no lo ha sido en Colombia. Y dice que la respuesta tiene que ver en parte con la magnitud de la intervención, y en eso coincidimos plenamente. Cita como ejemplo el caso de China, donde el Banco Central compra todo el excedente de divisas del mercado cambiario. Aquí se ha insistido por parte de Analdex y del propio Gobierno, a través del ministro de Agricultura, en que hay margen para apretar el acelerador a la intervención, emulando el modelo peruano, donde la autoridad monetaria no tiene problema en salir al mercado a comprar masivamente dólares, en montos hasta de US$300 millones, para estabilizar la tasa de cambio. Y no estamos hablando de China, sino de una economía de características similares a la nuestra. 


Dice el experto citado que una medida adicional contra la revaluación es reducir los ingresos en divisas provenientes de alguna exportación abundante, constituyendo un fondo que los mantenga fuera de la economía doméstica. Colombia ya tiene el Fondo de Ahorro de las Regalías, considerado por el presidente Santos una herramienta útil para mitigar el fenómeno, pues con esos recursos y los excedentes de Tesorería, el Gobierno promete seguir interviniendo el mercado de divisas. A Ecopetrol se lo ha acusado de contribuir fuertemente a la apreciación del peso con la monetización de sus utilidades en dólares. El Gobierno hará valer su poder en la junta directiva, para proponer en la reunión del viernes que en el plan de financiamiento para este año se dé prioridad al peso, tanto con los bancos como con las emisiones de bonos en Colombia y no con emisiones o endeudamientos en el exterior. 


Falta mucho, pero al menos hay voluntad política en pos de una solución.