Mundo deportivo

“I feel ashamed”
“Me siento avergonzado”
20 de Enero de 2013


Armstrong, de forma enérgica y sin dilación, negó por tres veces la versión de la Agencia Antidopaje de Estados Unidos (Usada) que un representante suyo hubiese intentado dar una donación para comprar su silencio.



Lance Armstrong se retiró definitivamente del ciclismo profesional al inicio de la temporada 2011 tras participar en el Tour Down Under.


EFE


La segunda parte de la entrevista que Lance Armstrong concedió a la periodista estadounidense Oprah Winfrey, continuó la noche del pasado viernes con los efectos económicos, luego de ser despojado de los siete títulos del Tour de Francia.


“En solo unos días perdí 75 millones de dólares en patrocinadores”, reconoció Armstrong. “La llamada más difícil fue la que me hizo Nike para comunicarme que no podían seguir con el apoyo y lo mismo sucedía con los de mi Fundación Livestrong”.


Una noche después de que Lance Armstrong admitiera un régimen de dopaje sistemático que le llevó a la cima del podio en el Tour de Francia, el desacreditado exciclista tejano continuó su entrevista exclusiva con Winfrey hablando de los efectos más personales de la suspensión a perpetuidad que recibió por parte de la Usada.


Winfrey comenzó preguntando a Armstrong si se sentía deshonrado, a lo que el exciclista contestó con un sí y añadió textualmente: “Me siento avergonzado, hundido. Son cosas muy feas”.


A la pregunta de cuál fue el peor momento que le ha tocado vivir, Armstrong dijo que perder acuerdos de patrocinio, pero nada comparado a cuando cortó los lazos con Livestrong.


El pasado 4 de noviembre, Armstrong, de 41 años, renunció a la junta directiva de Livestrong. Anteriormente, el 17 de octubre, también había dejado la presidencia, pero había mantenido un puesto en el consejo.


“La fundación Livestrong es como mi sexto hijo”, destacó Armstrong. “Tomar la decisión de hacerse a un lado era algo muy grande de asumir y difícil de hacer”. “Era lo mejor para la organización, pero duele como el infierno. Ese fue el momento más difícil de todo”.


Winfrey le preguntó si la organización Armstrong Livestrong puede sobrevivir sin su historia, a lo que el exciclista tejano, que la ha ayudado a recaudar 500 millones de dólares, respondió con un “eso espero”.


Armstrong también admitió que se merece un castigo, pero en la misma proporción que otros, por lo que no considera que el haberle condenado a perpetuidad sea justo.




La verdad a sus hijos


Lance Armstrong finalmente perdió la compostura cuando le tocó hablar de sus hijos y la manera de enfrentarse al “gran engaño” que había protagonizado en toda su carrera profesional.


“Vi a mi hijo que me defendía diciendo a los amigos: ‘Eso no es cierto. Lo que están diciendo sobre mi papá no es verdad’”, recordó Armstrong. “Fue entonces cuando supe que tenía que decirles la verdad”.


Armstrong estuvo a punto de llorar en ese momento, cuando recordó cómo tuvo que hablar con Luke, de 13 años, el mayor de los cinco hijos que tiene.


Los críticos habían advertido que Armstrong no había sido lo suficientemente contrito en la primera mitad de la entrevista, grabada el lunes, pero el exciclista pareció perder la compostura cuando Winfrey se concentró en el drama emocional que implica su vida personal.


“¿Qué le dijiste a tu hijo?” le preguntó Winfrey al seguir con el asunto familiar. “Le dije: ‘Mira, ha habido un montón de preguntas acerca de tu padre. Mi carrera. Que si me he dopado o no. Siempre he negado eso y yo siempre he sido implacable y desafiante. Ustedes lo han visto, por eso tengo confianza para hablar ahora y no haceros más daño”, señaló Armstrong.


El exciclista tejano tuvo que hacer varias pausas y controlar las lágrimas antes de poder seguir con la conversación que mantuvo con su hijo. “Y bueno, le dije a Luke”, de nuevo una pausa pronunciada para reponerse. “Le dije: No me defiendas más. No lo hagas... lo siento”.


Armstrong explicó que la reacción de su hijo fue de una gran madurez y comprensión, cuando le dijo que lo entendía y que nada iba a cambiar en su relación con él como padre.