Columnistas

Los nuevos horizontes de la paz
Autor: Jaime Tobon Villegas
15 de Enero de 2013


Nada ha cambiado de ayer a hoy. En esto de la paz hay dos horizontes: el que de buena fe concibió el Presidente de la República y sus cinco asesores para buscar la paz en el sitio menos indicado por sus antecedentes

Nada ha cambiado de ayer a hoy. En esto de la paz hay dos horizontes: el que de buena fe concibió el Presidente de la República y sus cinco asesores para buscar la paz en el sitio menos indicado por sus antecedentes y porque encarna la nueva revolución bolivariana desde Cuba. Pero todos los colombianos de buena fe aceptamos todo esfuerzo por la paz con condiciones.


El segundo horizonte, es el que consiguieron los terroristas de la Farc, del Eln, del M19, comprometidos en el Pacto de Sao Paulo de 1990 con dos directrices: destruir las democracias de América del Sur, concretamente la democracia colombiana, a como dé lugar; y demeritar las fuerzas militares y de policía para evitar que ellas apoyen la democracia o colaboren con la revuelta como pidió el Eln recientemente.


¿Cómo lograron estas fuerzas del desorden que la Fiscalía General de la Nación, por un juez de la república, por error, por infamia o por mala fe, reabriera las investigaciones contra las personas de más alta dignidad, por su edad y méritos, como el caso del doctor Guillermo Gaviria Echeverri, y en este caso cuando el juicio había sido cancelado y que se siguió por petición del propio doctor Gaviria? Familia que por lo demás, ha recibido toda clase de infamias como el secuestro de doña Adela Correa de Gaviria, la muerte del gobernador Guillermo Gaviria Correa, la destrucción de fincas y bienes, y sólo por la defensa que con otros dirigentes emprendieron para lograr detener la ola de infamias contra el Urabá antioqueño. Desgraciadamente los autores de esta conjura están hoy de negociadores y se han infiltrado en todas las dignidades el Estado para poder ejercer desde allí su macabra política.


Consiguieron la mejor vitrina internacional que es Cuba para desde allí presentarse ante el mundo como el ejército revolucionario más importante en su número, lo que hacen a diario frente a las prudentes intervenciones del doctor de la Calle Lombana. El comandante máximo de las Farc, alias “Timochenko’, lo dijo:  “El triunfo de este proceso de paz es el triunfo de los vientos bolivarianos de nuestra América”.  Ésta y otras similares están apoyadas en la política de “la Marcha Patriótica”, “sapos” que el país se sigue tragando.


En Cuba aparecen 15 o 20 terroristas diciendo que van por la paz pero continúan simultáneamente los secuestros, destrucción de pueblos y masacres, pero Márquez y sus compinches ya están a salvo en Cuba y nada les importa lo demás. Joaquín Gómez, Pablo Catatumbo, Timochenko y Ramiro, están al frente en Sucumbíos- Ecuador, acumulando armamentos y materiales explosivos lo que parece indicar que se está fraguando una ofensiva terrorista, mientras en Cuba gozan de perfecta salud y comodidad los negociadores encabezados por los más facinerosos que remplazaron a Marulanda, el Mono Jojoy y Antonio Cano.


Cuánta dificultad costó sacar adelante constitucionalmente el fuero militar y cuántas trabas o palos en las ruedas trataron de ponerle Vivanco y sus compinches a la Ley Estatutaria del Fuero Militar. Todos los días vemos ir a la cárcel a los militares que defendieron las instituciones en el palacio de Justicia, a los militares y policías que han tratado de defender la comunidades, la vida, honra y bienes de los colombianos. Y ahora la Fiscalía ha abierto una llave para que por la puerta de la injusticia levanten juicios apócrifos con testigos pagos para facilitar la brecha del crimen, de la injusticia y la desinstitucionalidad.


Ante tamaños hechos, no será posible que la sociedad colombiana, con todo derecho, solicite del gobierno nacional mayor claridad frente a la nueva Revolución Socialista Chavista, integrada por Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua. Todas estas acciones van dirigidas a mantener los principios del Pacto de Sao Paulo.


“Despierta Colombia si no has despertado”.