Columnistas

Dieta incruenta
Autor: Anibal Vallejo Rendn
15 de Enero de 2013


mamente se ha discutido sobre las corridas de toros incruentas lo cual ha generado opiniones encontradas.

Últimamente se ha discutido sobre las corridas de toros incruentas lo cual ha generado opiniones encontradas. Como las puede generar el hablar de una dieta alimenticia incruenta. El premio nobel de física Albert Einstein (1879-1955) dijo que: “Nada beneficiará más a la salud humana que la evolución hacia una dieta vegetariana”. Junto al concepto de dieta vegetariana, que afirma que lo que se debe comer (alimentos vegetales) para conseguir un fin (dar vigor, salud y viveza al cuerpo y al espíritu) se ha ido desarrollando otro concepto que manifiesta lo que no se debe comer (lo sangriento) para satisfacer un sentimiento (evitar la crueldad). Se trata de la llamada dieta incruenta.


Términos como cruel, inhumano, insensible, matanza, se encuentran íntimamente relacionados con la sangre derramada en actos violentos. Cruento es sangriento. Incruento es sin derramamiento de sangre. Sanguinario es salvaje, atroz., encarnizado, brutal… Todo lo que se da en los mataderos de animales, eufemísticamente llamados  centrales de faenado. Donde los animales son desmembrados y desollados estando aún con signos vitales. Colgados boca abajo y con el cuello seccionado los animales se van desangrando mientras su corazón sigue latiendo y expulsando sangre por la herida. Solo la deformación profesional de los matarifes les permite poder soportar un trabajo tan sanguinario y embrutecedor. El impacto emocional de matar con las propias manos un animal para comerlo es muy fuerte y muchas personas se sienten incapaces de hacerlo. Por ello dicha profesión de matarife es de las que menos aceptación social tiene. Un niño nunca mataría un animal para comer su carne. Sus sentimientos aún no están enmascarados por la desconsideración de muchos adultos hacia seres tan próximos. ¿Quién no guardó en sus recuerdos de la infancia la insistencia de los padres para consumir carne y el hecho traumático e imborrable de la matanza de algún animal cercano? Si se quiere educar por el respeto a la vida no estaría mal que a los niños se les permitiera conocer de dónde viene lo que comen y por dónde ha tenido que pasar esa víctima animal despresada en su plato.


(Para mayor información consultar “¿Carne? ¡No, gracias!” Frederic Vinyes, Océano Ambar)