Editorial

Haití, como el Ave Fénix
14 de Enero de 2013


Colombia aportó recursos para la reconstrucción y apoya con personal especializado en temas de vivienda, infraestructura y seguridad. Ese es nuestro abrazo solidario al valiente pueblo haitiano.

Tres años después del terremoto que mató a 350.000 personas, dejó a la intemperie a otro millón y medio y en ruinas a la capital Puerto Príncipe, Haití sigue adelante, de la mano de la comunidad internacional, en su lento proceso de reconstrucción física e institucional. Titánica empresa para un pequeño país caribeño signado por las tragedias naturales, que tras el sismo de 2010 debió soportar una epidemia de cólera que dejó miles de víctimas, y hace unos meses, la tormenta Isaac y después el huracán Sandy cobraron vidas y causaron inundaciones graves, que arrasaron cosechas en los departamentos del norte, con pérdidas calculadas en US$170 millones.


Pese a todo, Haití no es hoy un “Estado fallido”, como décadas atrás cuando, a más de cargar con el estigma de ser “el más pobre de América”, figuraba como el país más corrupto e inestable de la región, con una frágil democracia, alterada frecuentemente por golpes militares y cruentas revueltas populares. El expresidente Préval, quien entregó el poder a Michel Martelly en mayo de 2011, fue el primero en la historia democrática haitiana que logró terminar su quinquenio. Martelly, un cantante muy popular pero totalmente inexperto en temas de gobierno, despertaba muchas dudas acerca de su liderazgo para dirigir una empresa tan compleja como la reconstrucción de un país devastado. Conquistó la Presidencia en segunda vuelta, con el 67,5 % de la votación, pero le costó mucho formar gobierno con un Congreso dominado por la oposición.  


Consciente de sus limitaciones, se fijó como lema no pelear con la oposición. “Como artista -dice- yo habría contestado a los que me critican. Pero como presidente evito echar leña al fuego. Estoy aquí para realizar este trabajo y he prometido a mi pueblo que voy a tener éxito. Lo que se promete debe hacerse”. Y por lo visto, la táctica le ha funcionado, pues propios y extraños, como algunos directivos de organismos multilaterales y de Ong de todo el mundo que allí trabajan, le reconocen liderazgo y resultados en su año y medio de gobierno.


Haití ha contado con la suerte de que la ayuda internacional ha sido hasta ahora abundante y fluida. De los US$9.900 millones que 60 países donantes prometieron en un lapso de diez años, casi la mitad han sido girados e invertidos en programas de alimentación, salud y albergue para los damnificados. Tras enterrar a los muertos, curar a los heridos y cubrir las necesidades básicas de los sobrevivientes, el siguiente reto fue remover 10 millones de metros cúbicos de escombros. La tarea se ha cumplido en un 80 %, a un ritmo mucho mayor que el observado en Indonesia tras el tsunami de 2004, lo que resalta el Pnud en su último informe.


En la etapa reconstructiva, la prioridad era la vivienda y en este punto se destaca un programa liderado por el Pnud y los ministerios de Obras Públicas, Transporte y Comunicaciones, mediante el cual se reconstruyeron varios barrios de la capital y se dotó de hogar seguro al 70 % de la población damnificada. Quedan todavía 350.000 personas malviviendo en precarios refugios levantados después del sismo, pero todo indica que para ellos también habrá una solución apropiada. En otros frentes, el Gobierno, con recursos propios y ayuda internacional, vacunó a tres millones de niños contra la poliomelitis, el sarampión y la rubeola, a otras 100.000 personas contra el cólera y distribuyó mosquiteros en 1,8 millones de hogares para protegerlos de la malaria. Consiguió también escolarizar 1,2 millones de niños y poner en marcha un programa de alimentación para combatir el hambre y mejorar el rendimiento escolar.


Durante los actos conmemorativos del 12 de enero, el presidente Martelly exhortó a los haitianos a ser persistentes y a no dejar de trabajar ni un minuto, pues “todo lo que fue destruido en 36 segundos de terremoto necesitará más de cuatro años de trabajo para su reconstrucción”. Colombia aportó recursos para la reconstrucción y apoya con personal especializado en temas de vivienda, infraestructura y seguridad. Ese es nuestro abrazo solidario al valiente pueblo haitiano.