Columnistas

De nuestras fronteras marítimas
Autor: Abelardo Ospina López
11 de Enero de 2013


La Sentencia de la Corte Internacional de Justicia ya empezó a dar temas para largas disquisiciones comunes y jurídicas. Son varios los conceptos publicados y conocidos sobre San Andrés y Providencia


La Sentencia de la Corte Internacional de Justicia ya empezó a dar temas para largas disquisiciones comunes y jurídicas. Son varios los conceptos publicados y conocidos  sobre San Andrés y Providencia.


Anticipemos que el inciso segundo del Art. 101 de nuestra Carta, reza: “Los límites señalados por la Constitución sólo podrán modificarse en virtud de tratados aprobados por el Congreso, debidamente ratificados por el Presidente de la República. Forman parte de Colombia, además del territorio continental, el archipiélago de San Andrés, Providencia, y Santa Catalina, la Isla de Malpelo y demás islas, islotes, cayos, morros y bancos que le pertenecen”. Jurisprudencia sobre lo transcrito, dice: “La jurisdicción territorial del Estado es materia propia de tratados internacionales. No cuestión constitucional que pueda determinarse unilateralmente”. Bastaba, pues, con lo dispuesto en el inciso…”.


Opina Ámbito jurídico de Noviembre-Diciembre/2012: “En el reciente pronunciamiento, la CIJ confirmó la soberanía colombiana sobre los cayos de Alburquerque, Bajo Nuevo, Este Sudeste, Quitasueño, Serrana y Serranilla, en los términos del Tratado de 1928”, pero consideró que en ese tratado, los registros históricos no son concluyentes sobre la composición del Archipiélago, por lo que procedió a establecer la frontera marítima que delimita la plataforma continental y las zonas económicas exclusivas de Nicaragua y Colombia.


Uno de los aspectos inconvenientes del fallo es dejar enclaves patrios  en mar territorial nicaragüense, lo que dificultará la administración en esas áreas.


El parlamentario andino Oscar Arboleda Palacio dijo a EL MUNDO (19/XII/2012): “El fallo es arbitrario y sesgado… El Estado colombiano no puede aceptar la competencia de la CIJ y menos que una sentencia modifique límites territoriales o marítimos, lo cual ya estaba consagrado desde 1991.”


“¡Cómo duele que nos hayan arrebatado más del 10% del mar territorial, los derechos sobre  subsuelo y reserva de biósfera, la que protege la Unesco!”. O dicho con otras palabras: la decisión de la CIJ significa la pérdida de aproximadamente el 40% de nuestro mar territorial…


Del fallo en comento nacen para nosotros obligaciones, como: 1.- No pescar; 2.- No explotar en zona nicaragüense; 3.- La protección de la población raizal, afectada por la decisión de La Haya;  y 4, tampoco puede renunciar Colombia a “la lucha contra el narcotráfico” y  a la protección de la franja de “reserva de la biosfera”, según afirman los que saben…


Los debates sobre el tema, serán muchos. Falta esperar las recomendaciones de la “Comisión de expertos”…


Vendrán nuevos dilemas jurídicos.