Editorial

El delicado asunto de las adopciones
9 de Enero de 2013


El problema de la caída en el número de adopciones no está en los fallos de las cortes, como creen algunos, sino en la etapa administrativa a cargo del Icbf.

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En tono alarmista, el diario colega El Colombiano publicó el lunes un informe titulado: “Dos decisiones judiciales tienen en jaque la adopción”, aludiendo a una sentencia de tutela de la Corte Constitucional que “obliga a buscar familiares hasta el 6º grado de consanguinidad” antes de que el Instituto de Bienestar Familiar pueda declarar la situación de abandono y, en consecuencia, la adoptabilidad de un menor, y a un fallo de un juez de Medellín que tuteló el derecho de una madre a mantener la custodia de su hijo pese a sus problemas de adicción a las drogas.


Es cierto que las adopciones se redujeron de manera drástica entre 2011 y 2012. El pasado 3 de diciembre, la Oficina de Comunicaciones del Icbf informó que la disminución fue del 45 %, pues mientras entre enero y noviembre de 2012 fueron adoptados 1.363 niños y niñas en todo el país, en el mismo período del 2011 los jueces de familia entregaron 2.489 menores a familias adoptivas, entre nacionales y extranjeras. El 85 % de las adopciones se hicieron directamente en el Icbf y el 15 % restante se tramitó a través de las Instituciones Autorizadas para desarrollar el Programa de Adopción, Iapas.


En estas columnas hemos denunciado muchas veces el abuso de la acción de tutela y criticado fallos de los jueces en los que, por esa vía excepcional de protección de derechos fundamentales, se invaden competencias de otros poderes o se obliga al pago de cuantiosas indemnizaciones sin consideración a  limitaciones del presupuesto público. Pero en el tema en comento creemos que no es acertado atribuir a la acción judicial -como sugieren algunas fuentes citadas por el periódico- un aparente boicot a los procesos de adopción, en perjuicio de los miles de niños sin hogar, que hoy gozan por cierto de la protección del Estado, a través del Icbf, y cuya adopción debe ser un proceso absolutamente riguroso, sujeto a las normas colombianas y a los tratados que sobre la materia ha suscrito Colombia.


La Sentencia T-844, de noviembre 8 de 2011, cuestionada por las Casas de Adopción, es sumamente importante porque, por primera vez, la Corte dejó sin efectos una resolución del Icbf que declaró en situación de abandono a una menor y anuló la sentencia de un juez de familia que decretó su adopción, pues, a juicio del tribunal, no se comprobó dicha situación de abandono ni se tuvo en cuenta el interés de la niña. La doctrina que dejó sentada la Corte en su providencia es que un proceso de adopción, que regularmente es irrevocable -pues implica la extinción de todo parentesco de consanguinidad, en que el adoptado deja de pertenecer a su familia biológica y adopta los apellidos de sus padres adoptivos- puede revocarse “si los derechos de los niños, las niñas o los adolescentes son vulnerados en el proceso de adopción”. La Corte encontró que, en efecto, los derechos de la adolescente habían sido vulnerados y por eso ordenó a la Registraduría devolverle sus apellidos de origen y al Icbf que le permitiera integrarse a su familia por línea materna. La Corte concluye exhortando a jueces y funcionarios del Icbf a evaluar rigurosamente las pruebas allegadas al expediente, teniendo en cuenta la opinión de los menores y permitiendo la participación de su familia de origen o extensa, hasta el 6º grado de consanguinidad.


El otro caso es el de un niño de siete años, cuya adopción por parte de una familia extranjera ya había cursado el trámite administrativo de adoptabilidad, es decir, el Icbf había decretado su estado de abandono y privado de la patria potestad a su madre drogadicta. En abril de 2010, un fallo de tutela del Juzgado 9º de Medellín amparó el derecho del menor a la familia biológica y el de su madre a la rehabilitación de su adicción, y así lo ratificó la Corte Suprema de Justicia en mayo de 2011.


El director del Icbf, Diego Molano, admite que “la disminución del número de adopciones está directamente relacionada con el fortalecimiento del Proceso Administrativo de Restablecimiento de Derechos, en el cual se otorgan hoy más garantías a las familias biológicas extensas de los niños”, lo que es un tácito reconocimiento de que el problema no está en los fallos de las cortes, como creen algunos, sino en la etapa administrativa a cargo del Instituto.




Comentarios
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Ana
2013/05/08 08:06:04 am
Como se nota que quien escribe el artículo no ha estado jamás de cerca en un proceso de adopción. Soy madre adoptante y la Ley actual lejos de proteger a los niños los aleja de la posibilidad de ser felices. Es injusto que sean los niños quienes paguen los platos rotos de la corrupción. Una cosa es controlar a los funcionarios y la transparencia de su proceder. Otra cosa es sentenciar a los niños a vivir su niñez en un ambiente carente de amor, estímulo y atención. Los niños que crecen en el sistema crecen para ser delincuentes y suicidas. Es ese el destino que la ley les está preparando!
virginia
2013/01/14 02:52:50 pm
Lo que el articulo no menciona es que el niño de la sentencia del juzgado nº 9 de Medellín sigue en el orfanato. El juez le negó a una pareja extranjera la posibilidad de adoptarlo y dictaminó que siguiera con la madre biológica. Esta, no ha querido saber nada del niño y lo devolvió al orfanato. ¿ Qué es más importante, el desarraigo cultural defendido por el juez, o el desarraigo humano? Creo que lo primero son los niños y si en Colombia ninguna familia quiere adoptar a ese niño por no ser bebé y su madre no lo quiere, deberia darsele la oportunidad de un futuro; aunque sea lejos de sus raices.
pablo
2013/01/09 10:05:58 pm
En buenahora la corte ha puesto su lente en las adopciones, aun cuando tímidamente; no es un secreto que el problema que allí se da, si la denuncia que han hecho largos documentales nacionales, y artículos periodísticos, es verdad el problema se llama corrupción, que convirtió la adopción en Colombia no en un derecho de los niños y niñas, sino en un negocio para que personas inescrupulosas la usen para enriquecerse a merced del futuro de los derechos de los niños; y como si esto fuera poco el proceso de elección de los cargos de dirección en el Icbf, pareciera que no son ajenos a las malas prácticas, sería un espaldarazo a la transparencia y a la meritocracia que estos procesos sean abiertos a la opinión pública, y por ejemplo la elección resiente del director del Icbf para Antioquia, se diera a conocer los detalles que éste proceso, y publicar las entrevistas de los evaluados, porque si los comentarios callejeros en Medellín son verdad, que esta elección estuvo plagada de vicios y pago de favores, el futuro de los niños en Antioquia a cargo del Icbf, no va ser el mejor. Pablo Borrero
Bibiana
2013/01/09 07:19:15 pm
Bueno esta bien buscar en la familia extensa quien puede hacerse cargo del niñ@, pero me parece muy grave que un niño deba esperar porque sus progenitores se recuperen de adicciones, entonces los años perdidos de los niños institucionalizados que quien se los cubre a ellos, y si la madre biologica nunca se recupera, entonces todos estos años al niño se privo de tener un calor de hogar, de unos brazos que lo acogieran en las noches, de unos labios que los besaran y de palabras de unos padres amorosos que los reconfortaran, quien va a devolverle a estos niños todo ese tiempo perdido, acaso un familiar en la sexta línea de consaguinidad no es igual a unos padres de corazón por Dios que los Derechos de los nichos a tener un hogar digno y amoroso prevalezcan.