Editorial

Las vidas salvadas
7 de Enero de 2013


La participación ciudadana muestra que Medellín ha logrado dar grandes y muy importantes pasos en la generación de una conciencia de defensa y protección de la vida.

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El año 2012 nos dejó a los medellinenses dos indicadores que deben convertirse en nuestro principal aliciente para seguir trabajando en defensa de la vida y el combate a la violencia. Según datos coincidentes de Medicina Legal, la Policía Metropolitana, la Alcaldía y la Personería, por primera vez en tres décadas, Medellín salió del vergonzoso ranking de las 25 ciudades más violentas del mundo. Además, en tan solo ese año, consiguió la reducción en 25 % de los homicidios.


Una primera explicación a estos avances en la lucha de 25 años contra la violencia en la ciudad, consiste en que por fin Medellín tiene la capacidad de construir datos verificables, que se obtienen a través de modernos equipos de georreferenciación y comunicaciones y se confrontan por las distintas instituciones. Ello conlleva una mayor oportunidad en la entrega de datos, precisión al señalar los lugares donde ocurren hechos violentos y capacidad de identificar tendencias. Gracias a esa información, las instituciones pueden coordinar mejor sus intervenciones y actuar allí donde es necesario tener más presencia de la Fuerza Pública y brindar mayor apoyo a los ciudadanos, además de mantenerlos mejor informados y preparados para tomar las adecuadas medidas preventivas.


Tan importante como brindar información confiable, es garantizar la coordinación de las instituciones responsables de mantener la seguridad y luchar contra la impunidad. En los dos últimos gobiernos, especialmente, se ha logrado una muy eficiente cooperación de las administraciones, la Personería y la Fuerza Pública, que se ha traducido en la disminución acelerada de los índices de homicidios. La creación de la Secretaría de Seguridad y el énfasis en Derechos Humanos que tomó la de Gobierno, la realización de varios consejos de seguridad y la inversión de $70.000 millones en seguridad, contribuyeron entre otras cosas, a arrebatarle a la muerte homicida 410 vidas humanas.  Un hecho que tiene que llenarnos de alegría al pensar en las tristezas ahorradas a tantas familias, e impulsarnos a seguir trabajando por la vida.


Un reto pendiente para las autoridades regionales y nacionales es la articulación con el último eslabón, la justicia, y contribuir a su fortalecimiento para garantizar que no haya impunidad ni injusticia. A este objetivo deberían aportar los gobiernos, la Fiscalía, las cortes y la propia Fuerza Pública, pues solo la justicia eficaz y pronta consigue disuadir a los violentos y garantizar la reparación a las víctimas. Dado que en 2012 salieron libres 12.000 de los 16.000 capturados en Medellín, se confirma que es necesario mejorar los procedimientos de captura, ajustar las leyes contra los delitos más recurrentes y apoyar la descongestión de los despachos de jueces y fiscales. Es grato, entonces, registrar que las instituciones están comprometidas con aportar mayores recursos y garantizar la coordinación con las instituciones de justicia.


La acción institucional y los procesos de formación de ciudadanos para la vida emprendidos por las administraciones municipales, el Gobierno Nacional y las ONG han conseguido formar una ciudadanía activa en el apoyo y el control a las instituciones democráticas. Esta ciudadanía que vigila, denuncia y se manifiesta por la vida se está constituyendo en un importante diferenciador de la ciudad y en fortaleza de la acción en educación por la defensa de la dignidad de la vida humana y la lucha contra la violencia. La participación ciudadana muestra que Medellín ha logrado dar grandes y muy importantes pasos en la generación de una conciencia de defensa y protección de la vida.


Pero el camino es largo: en 2012, 1.247 personas fueron asesinadas en Medellín. Esas vidas perdidas son una enorme herida de nuestra sociedad y a todos deben retarnos.  A las autoridades a seguir mejorando en su actuación por la seguridad; a la Fiscalía y los jueces, a combatir la impunidad y la injusticia; al sistema educativo a seguir formando defensores de la vida, y a la ciudadanía a mantener viva su participación para conquistar el gran sueño colectivo que nos debe conducir a hacer de Medellín la capital mundial de la vida.


 




Comentarios
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IVAN
2013/01/07 04:01:44 pm
El estado debe hacer presencia en las comunidades donde se presenta el conflicto, entidades como la personería, la defensoría, la fiscalía, la fuerza armada y demás que constitucionalmente tienen la obligación de velar por el bienestar de la población. No esta bien que en las comunas 8, 13 y los corregimientos como Altavista y San antonio de prado, las bandas dominen, judicialicen, resuelvan conflictos familiares y de convivencia, ellos estan allí y mientras les permitan seguiran haciendo de las suyas. La comunidad esta amedrantada y sin la presencia del Estado aùn más. Invito a que reflexionemos y convoco al Estado a través de los distintos entes a que tomemos cartas en el asunto y resolvamos el problema antes de que ya sea demasiado tarde. IDAB.