Columnistas

Militares en gobernaciones fronterizas
7 de Enero de 2013


Hugo Chávez debería dar una amplia explicación a los venezolanos sobre las razones que lo indujeron a imponer como candidatos en doce gobernaciones a un grupo de militares retirados.


Nota del editor: Por el interés que tiene para Colombia, reproducimos lo fundamental de un artículo que envió a nuestro buzón, en días previos a las elecciones en Venezuela, el exministro de Defensa y excanciller de ese país.


 


Fernando Ochoa Antich


Hugo Chávez debería dar una amplia explicación a los venezolanos sobre las razones que lo indujeron a imponer como candidatos en doce gobernaciones a un grupo de militares retirados. La decisión no es clara y como es natural ha producido comentarios de todo orden. Las críticas comienzan entre los propios miembros del Psuv. No logran entender cómo es posible que un gobierno que se dice revolucionario señale con el dedo del “caudillo” a aquellos de sus amigos que deben gobernar en determinados estados. De manera arbitraria se irrespeta la democracia interna de dicha organización política, dejando a un lado a los liderazgos naturales del chavismo en cada región para imponer a un grupo de militares, cuyo único mérito ha sido dedicarse a adular a Hugo Chávez respaldando todas sus decisiones sin importarle que ellas estén conduciendo a Venezuela hacia una de las mayores crisis económicas de su historia.


Esta decisión ha tenido que ser aceptada en los comandos partidistas de cada región ante el temor que produce la actitud prepotente que ha  demostrado Chávez ante cualquier muestra de resistencia o de intento democrático de someter a discusión sus decisiones personales.


Esa medida,  que empieza a  ser la constante en su acción política, busca atemorizar a los militantes del chavismo para obligarlos a bajar la cabeza y sacrificar a sus líderes naturales. Dos casos han sido los de los tenientes Florencio Porras, exgobernador del estado Mérida y Rafael Isea, actual gobernador del estado Aragua. En el primer caso, el teniente Florencio Porras ya fue expulsado del partido, acusado de traidor de la Revolución Bolivariana. Chávez impuso a Alexis Ramírez como candidato para la Gobernación. La situación política es complicada ya que el PCV y amplios sectores del chavismo apoyaban la candidatura de Florencio Porras. El caso del teniente Isea es aún más doloroso.  Destituido inconstitucionalmente de su cargo de gobernador de Aragua por acusaciones probadas de corrupción administrativa, fue reemplazado por Tareck El Aissami como candidato para la Gobernación.


Son dos casos realmente emblemáticos de la compleja situación que enfrenta el chavismo y sus aliados a nivel nacional. No era fácil imponer candidatos en la mayoría de los estados, aunque Hugo Chávez haya logrado ganar, de manera ilegítima, unas elecciones presidenciales. Son liderazgo sin suficiente base social, en donde la gestión de los anteriores gobernadores oficialistas se encuentra muy cuestionada por ineficiente y corrupta.


La designación de tan numeroso grupo de militares como candidatos para las gobernaciones tiene también un punto curioso que creo debe señalarse. Si observamos con detenimiento podemos darnos cuenta que casi todos los militares seleccionados, oficiales muy cercanos a Hugo Chávez, han sido colocados en gobernaciones fronterizas o que controlen algún aspecto estratégico, sea un puerto o un aeropuerto. También influye en la decisión la ubicación geográfica, de manera que puedan controlar espacios mayores que su propio estado. Veamos: Zulia, Táchira, Barinas (Adán Chávez), Apure, Bolívar, Guárico, Lara, Trujillo, Portuguesa, Carabobo, Nueva Esparta, y Vargas. Al vincular estas designaciones con su actual política con Colombia: colaboración en la lucha contra el narcotráfico y apoyo en la negociación de paz podemos percibir aspectos aún de mayor importancia.


Las curiosas declaraciones de José Vielma Mora: “dinamizaremos una fuerte ofensiva contra el narcotráfico, los paramilitares y el secuestro”, sin nombrar para nada a los grupos guerrilleros, muestran claramente la estrategia diseñada por Chávez: fortalecer a las Farc para que puedan resistir, hasta el posible triunfo electoral de la izquierda radical colombiana. El enfrentamiento político entre los presidentes Uribe y Santos ha debilitado gravemente el estatus político colombiano y fortalecido las posibilidades electorales de Gustavo Petro, actual alcalde Mayor de Bogotá. Chávez le daría un importante apoyo a esa candidatura. Las Farc, no tengo la menor duda, harán fracasar las conversaciones de paz. Ese fracaso debilitará ampliamente las posibilidades de reelección del presidente Santos. La continuación de los enfrentamientos militares exigirán que Venezuela vuelva a ser de nuevo una zona de alivio para esos grupos guerrilleros.