Columnistas

Los militares y el proceso de paz
7 de Enero de 2013


Sin duda, el tema que más inquieta al personal de la Fuerza Pública es la supuesta reducción de sus efectivos, su reorganización y cambio en la doctrina, aspectos planteados en La Habana y ventilados de manera recurrente por las Farc


Nota del editor: Dado su interés y en vísperas de la reanudación de conversaciones en la capital cubana, reproducimos el artículo del analista político y militar Rojas Guevara, publicado originalmente en la página http://www.periodismosinfronteras.com/el-proceso-de-paz-consideraciones-desde-colombia.html


 


Pedro Javier Rojas Guevara


Sin duda, el tema que más inquieta al personal de la Fuerza Pública es la supuesta reducción de sus efectivos, su reorganización y cambio en la doctrina, aspectos planteados en La Habana y ventilados de manera recurrente por las Farc en todos los intentos de paz fallidos con los gobiernos anteriores.


Sin embargo, son los mandos medios los llamados a socializar y explicar en las filas de las instituciones tan absurda petición; es su deber transmitir seguridad y confianza a los cuadros y la tropa acerca de las decisiones adoptadas por el Gobierno Nacional, en aras de encontrar una solución política al conflicto armado interno en Colombia.


Así las cosas, es necesario que el equipo negociador tenga muy en cuenta las siguientes “premisas fundamentales”:


1. La perspectiva de la amenaza. Es visualizar en todo el contexto la mentalidad de los cabecillas sentados en la mesa. Es decir, se debe considerar su visión político-estratégica, sus objetivos finales de corto, mediano y largo plazo, sus planes específicos. Es ubicarse “en el otro lado de la colina”, con la finalidad de comprender las verdaderas intenciones del enemigo y enfrentarlo en las peores circunstancias posibles. Entender su direccionamiento estratégico, su conducción táctica y la perfecta interconexión de numerosos eventos políticos, sociales y militares que gravitan a su alrededor. “Si conocemos con antelación cómo el oponente planea explotar nuestras debilidades para materializar sus amenazas sobre nosotros, podremos desarrollar una línea específica de pensamiento para contrarrestar sus acciones.” J. F. C. Fuller [1]


2. El peor de los escenarios. Ello implica colocarse en la posición de prepararse siempre para lo peor y más perjudicial que pueda hacer el adversario. No subestimarlo bajo ningún concepto. Así, si este se presenta en condiciones más benignas, pues se estará en mejores condiciones de neutralizar sus intenciones. Aquí la experiencia reciente indica que la dinámica política y los alcances en este ámbito del grupo guerrillero han sido peligrosamente subestimados.


3. El pragmatismo. Es captar las realidades políticas tal cual se presentan, con todas sus consecuencias. Se trata, simplemente, de tener una percepción realista de las causas y consecuencias impuestas por las crudas circunstancias de hechos inevitables. Frases como “No somos narcotraficantes”; “No tenemos secuestrados” y “No extorsionamos”, buscan precisamente distorsionar ante el mundo la verdadera naturaleza del grupo guerrillero.


4. Una visión conjunta de hechos articulados. “Ver el bosque y no perderse entre las ramas”. Es tener una visión conjunta y articulada de los hechos y captar la realidad del fenómeno político-militar analizado. En gran parte, los fracasos en procesos de paz anteriores se debieron a la incapacidad de los negociadores, en el sentido de apreciar escenarios prospectivos y proyectivos, es decir, su escasa comprensión de la dimensión histórica, las profundas raíces ideológicas del grupo terrorista y sus planes, que están diseñados desde hace 30 años y siguen vigentes.


5. Pensamiento simétrico versus asimétrico. La naturaleza de las Farc es asimétrica. No se debe, en consecuencia, analizar y enfocar bajo una perspectiva simétrica. Se deberá entender que lo simétrico se asocia a lo convencional, cartesiano, conservador, bidimensional y lógico. Lo asimétrico se asocia a lo no convencional, tridimensional, innovador e ilógico.


6. Realidad militar regional. Observamos en el continente modelos altamente influenciados por un “proceso de conversión revolucionaria”; es decir, unas Fuerzas Armadas con una estructura militar cuya base son las milicias populares, mejor entendidas como civiles armados y uniformados con escasa instrucción y entrenamiento y listos para “apoyar” a las fuerzas regulares; en Venezuela son ya una realidad, toda vez que fue activada una nueva fuerza, denominada la Milicia Nacional Bolivariana, a la par del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional.


En síntesis, urge estar alerta, pues las Farc siempre se han aprovechado de la ansiedad de paz del pueblo colombiano, y es por ello que su estrategia no cambia: extender las negociaciones al máximo y que sigan desarrollándose en territorio extranjero; así ganan tiempo y continúa el show mediático internacional; seguir exigiendo más de lo pactado en los cinco puntos; buscar más aliados internacionales que convaliden su naturaleza y propósito; y mantener un nivel de lucha armada aceptable, que no dé motivos al Gobierno para pararse de la mesa.


 


[1] General británico, teórico de la guerra de los blindados. Fue quien definió los nueve principios de esa guerra vigentes hoy.