Columnistas

Visionarios del Parque Regional Piedras Blancas
Autor: Dario Valencia Restrepo
4 de Enero de 2013


En 1970 se entregó un estudio que señalaba las bases de planeación para el denominado Parque Regional Piedras Blancas-Las Palmas, con una extensión de 118,25 kilómetros cuadrados

En 1970 se entregó un estudio que señalaba las bases de planeación para el denominado Parque Regional Piedras Blancas-Las Palmas, con una extensión de 118,25 kilómetros cuadrados pertenecientes en su mayoría a las hoyas hidrográficas de las quebradas Piedras Blancas, La Honda, Santa Elena y Las Palmas. Con gran visión, allí se recomendaba crear un parque de interés tanto para el valle metropolitano de Medellín como para el altiplano de Rionegro pues el mismo permitiría conservar y regular las fuentes de agua; disponer de una zona de sana recreación y atracción turística; restablecer un balance ecológico controlado con su flora y fauna originales; desarrollar  actividades por parte de la Sociedad Colombiana de Orquideología; y aprovechar un lugar destinado a estudios e investigaciones, así como a la formación de guardabosques e ingenieros forestales.


El autor del estudio fue Michael Hill, un geógrafo colombo-inglés de reputación internacional por sus conocimientos zoológicos y botánicos, y su realización respondió a la iniciativa de varias entidades y personas, entre las cuales cabe mencionar a Ignacio Vélez Escobar, gran impulsor de nuevos parques para la ciudad; Mariano Ospina Hernández, fundador del Instituto Colombiano de Planeación Integral, cuyas ideas y apoyo facilitaron el estudio; Empresas Públicas de Medellín, propietaria y conservadora de parte de la cuenca de Piedras Blancas en razón de su antigua relación con el acueducto de la ciudad; y la firma Everfit Indulana, patrocinadora del trabajo.


Fue tal la trascendencia del estudio de Hill que el antiguo Inderena, mediante Acuerdo 031 de 1970, declaró como Zona Forestal Protectora aquellos 118,25 kilómetros cuadrados. En 1992 se dio al servicio público el Parque Ecológico Piedras Blancas como parte del Plan de Parques de las Empresas Públicas de Medellín. Y en 1997 Piedras Blancas fue declarado Monumento Nacional gracias principalmente a una investigación histórica y arqueológica financiada por la Universidad Nacional.


Hoy puede afirmarse que las mencionadas bases de planeación se constituyeron en el antecedente principal del Parque Arví, un proyecto hecho realidad por la acción conjunta de diferentes entidades, como Comfama y Comfenalco, en una extensión de 1.761 hectáreas de predios públicos situados en el corregimiento de Santa Elena. Es tal la calidad de las instalaciones recreativas, ecológicas y educativas, así como la organización y el orden que allí imperan, que el visitante puede tener la impresión de encontrarse en un país desarrollado. Sin embargo, el distinguido catedrático Norberto Vélez Escobar, en carta abierta dirigida al alcalde de Medellín, ha planteado algunas objeciones al  parque (ver www.asmedasantioquia.org/ws/magazines/articulos/32-magazin-no-7).


Nuestro país debe agradecer a Michael Hill no solo el estudio mencionado sino también sus aportes al mejor conocimiento de la geografía, geología, recursos naturales, riqueza y bellos paisajes de algunas regiones del territorio nacional, según se desprende de sus doctas y numerosas clases, conferencias y publicaciones. Honrado como miembro de la Royal Geographical Society y de la Linnean Society of London, ambas del Reino Unido, Hill tuvo el honor de dirigir en la Universidad de Harvard un seminario titulado “Recursos naturales y conservación en el Chocó del noroeste de Colombia” y allí fue presentado como afiliado al Jardín Botánico de Medellín. Es destacable su colaboración y cercanía con el famoso etnobotánico Richard Evans Schultes, nombrado en 1967 curador y director del Museo Botánico de Harvard. Gracias a sus múltiples excursiones, Hill pudo reunir una colección de minerales que se destinó a un museo que llevaba su nombre y que hasta no hace mucho se encontraba en el Planetario de Medellín.


Michael Hill nació en Segovia mientras su padre, súbdito británico, trabajaba como ingeniero en la mina de oro Marmajito. Fue tal su asimilación de ambientes y expresiones de esa minería que pudo escribir el libro “Oro y Selva – Relatos del Nordeste” en el que en forma amena y ágil describe en cortos relatos una realidad con visos de fantasía.