Columnistas

El legado del Año Viejo
Autor: Tomás Castrillón Oberndorfer
4 de Enero de 2013


Como es usual, al finalizar el año 2012 se repetía en demasía la canción titulada “El Año Viejo”, en la cual el cantante manifiesta que no olvida al Año Viejo por las cosas buenas que le trajo.

Como es usual, al finalizar el año 2012 se repetía en demasía la canción titulada “El Año Viejo”, en la cual el cantante manifiesta que no olvida al Año Viejo por las cosas buenas que le trajo. Ciertamente debía mostrarse muy satisfecho principalmente porque le dejó una “buena suegra”.


Para la comunidad puede ocurrir algo parecido: manifestar satisfacción por las “cosas buenas” y frustración por “las cosas malas”. Quién más o quién menos, esa sería la situación. Pero ante los repetidos coros de alabanzas hay que pensar con cabeza fría y reconocer que el año viejo también trajo “cosas malas” y muchas. Vale la pena entonces hacer un recuento muy somero.


A nivel del Alto Gobierno es preciso reconocer que hay muchas cosas malas, como el hundimiento de algunas reformas y la cacareada Reforma Tributaria aprobada a pupitrazo limpio que, según los entendidos lo que hace es castigar a la clase media. Como es usual también el Gobierno necesita mucha plata porque en términos generales “no se fija en gastos” y hace un despliegue desmesurado de propaganda y  de suministro de “mermelada” a los “honorables mermelados” para que le aprueben sus proyectos.


También abusa del unanimismo de la Mesa de Unidad Nacional y de la pauta publicitaria para la “gavilla mediática”. La Administración de Justicia anda “manga por hombro” puesto que es evidente la politización selectiva de los altos estamentos. Bastaría recordar el accionar del Señor Fiscal quien se especializa en ser selectivo y en lanzar cortinas de humo, lo que no debe extrañar teniendo en cuenta quién lo exaltó a esa posición. La demagogia populista se pasea rampante (verbigracia, las casas gratis y las conversaciones de Paz). El caso del Alcalde Mayor de la Capital es una cuestión “mala” fuera de concurso.


A nivel local, es conveniente empezar por el actuar del señor Gobernador. Se le sugiere muy comedidamente que se “baje de la nube” con que nos engatusa, consistente en aquello de “la más educada” porque “lo hicimos en Medellín”, con M de Madona. No es cierto que esta ciudad sea la más educada como se demostró en los juegos pirotécnicos de final de año. Respecto a las Autopistas de la Montaña, y no de la prosperidad, han engatusado a la población con eso de rehabilitación de vías existentes, que no tienen nada que ver con las verdaderas Autopistas de la Montaña. Con este  proceder que no es más que un distractor y al decir de nuestras matronas “nos metieron el dedo a la boca”.


Respecto a la ciudad de Medellín, con M de madona, el señor Alcalde también “debe bajarse  de la nube” conformada por el “reality” de  la innovación, y  el de que estamos a la altura de cualquier ciudad del mundo para presentar espectáculos como el de Madona. Debe recordar que dicha artista trajo todo su montaje y su parafernalia de la cual no disponía la ciudad, y también que hubo una gran concentración de fuerza pública. No son innovación  los “tacos” (y no el bogotanismo de “trancón”) que en cuanto a movilidad se presentaron a finales del año. Al respecto son incomprensibles e inaceptables afirmaciones como las del señor Secretario de Movilidad al decir que: “Lo que sucede es que hay muchos carros” y también al endilgarle la responsabilidad a los centros comerciales. Por ejemplo, sobre el puente de prolongación de la carrera Girardot al llegar a San Diego, causa de muchos conflictos de movilidad, diría con indignación Marañas:  “A los profesionales que hicieron este esperpento ¡hay que quitarles la Matrícula!”