Columnistas

Se ganó el año con saldo negro
Autor: Bernardo Trujillo Calle
22 de Diciembre de 2012


El año que termina, según se le mire, fue bueno, regular o malo.

El año que termina, según se le mire, fue bueno, regular o malo.  La reelección del procurador Ordóñez para quienes lo han tenido que padecer cuatro años y lo seguirán padeciendo otros cuatro –mujeres, gays-; la fracasada reforma a la justicia, un INRI que pesará sobre el congreso y el gobierno por años; la pérdida de extensa zona de mar caribe por la ineficiencia de dos gobiernos anteriores; la proliferación de grupos de matones y traficantes (bacrim), metástasis de las autodefensas; la resistencia armada y económicamente patrocinada por ganaderos de todos los pelambres que impiden el desarrollo de la ley de restitución de tierras, para sólo citar algunas manifestaciones en contra de los intereses de la nación, demuestran que unas veces por causa del gobierno y otras de la oposición o de fuerzas económicas avaras, o sociales retardatarias, las cosas importantes no caminaron al ritmo deseado o se fueron al traste. Se diría que los resultados han sido por este lado, malos.


Desde otra perspectiva más positiva, sin las mezquinas posiciones banderizas, el balance fue bueno. Hay que reconocer los méritos de una política de gobierno que ante todo convocó a la unidad sin ánimo revanchista, ni particularista sobre la idea de adelantar unos proyectos que a la par de recobrar la confianza en las instituciones democráticas, también lo fuera con el fin de borrar la imagen de corrupción profunda que se apoderó de las tres ramas del poder público, al punto de haber tocado la que antes era por tradición limpia e inviolable.  Me refiero a la administración de justicia que cedió parte de su independencia en aras de unas componendas con el Congreso. Tal vez no diga mucho para quienes nunca han meditado sobre la majestad de esa justicia que los abogados empezamos desde temprano a comprender y respetar por ser sus naturales operadores.


Mención especial merece el proceso de paz que se está gestando en La Habana a instancias de Santos. No ha sido fácil teniendo una oposición que se parapeta en el terrible dilema de rendición incondicional de la guerrilla o exterminio.  Al lado de esta radical posición el gremio de ganaderos, el más reaccionario, se niega a participar en un foro sobre la tierra y el desarrollo del campo convocado por la Universidad Nacional y la ONU que “no busca consensos, sino lograr que las distintas corrientes del país se escuchen con respeto y que la idea llegue a la mesa de diálogo”.  Es que, asociado a dicho proceso, está el de la ley de restitución de tierras que trata de resolver el conflicto centenario entre terratenientes que sólo piensan en cachos y kilos de solomito, y los campesinos desplazados, despojados de sus parcelas que pretenden recuperarlas por las vías legales.  Sospechoso se hace que unos meses atrás, se haya hablado de la conformación de un bloque armado que castigaría con la muerte a quienes reclamen o devuelvan una hectárea de tierra. José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán, ya ha sido calificado con el mote de “enemigo de la paz”. De los 39 millones de hectáreas que defiende como un cruzado para vacas y novillos, dice no estar dispuesto a ceder un milímetro. Maravilloso ejemplo de solidaridad.


Otro hito sobresaliente ha sido el arreglo fronterizo y la reconstrucción de la armonía con Venezuela y Ecuador.  Hubo un primer ministro en Austria que en los momentos difíciles de la diplomacia, siempre aportaba una frase muy suya: “Esto se arregla de una u otra manera”. No hay que ilustrarla con episodios conocidos.  Lo cierto es que las distancias se acortaron por la solución “de otra manera” que el actual gobierno le dio a lo que parecía inminente declaratoria de guerra.


Desde la posesión, Santos ha mantenido una agenda de trabajo nacional e internacional nutrida que viene cumpliendo sin dejarse desviar por las manos negras de derecha y extrema izquierda. Nos preguntamos qué vendrá para el año 2013 y la respuesta es obvia: si hay reelección, lo acompañaremos.  Si no va, apoyaremos una candidatura liberal de partido o de mentalidad.


P.S.: Matoneo radial desmesurado e impiadoso contra Petro.  Un revulsivo.
Hasta enero. ¡Feliz Navidad!