Columnistas

¡Ojalá llegue el comienzo!
Autor: Omaira Martínez Cardona
20 de Diciembre de 2012


Esta semana es la definitiva de la tan anunciada transformación del mundo pronosticada por los mayas.

Esta semana es la definitiva de la tan anunciada transformación del mundo pronosticada por los mayas. Respetando todas las culturas y creencias así como reconociendo la importancia de los argumentos científicos que evidencian el constante cambio del universo y la humanidad, me uno a la opinión de algunos de que el mundo hace mucho rato está en un proceso de involución y agonía, y que lo que se aproxima es un reflejo del estado de degradación al que ha llegado la humanidad del cual por más que no se quiera aceptar, es el ser humano quien tiene la mayor responsabilidad.


No creo posible imaginar una radiografía con un diagnóstico peor al actual: sin ir más allá de las fronteras, solo en Colombia según los últimos informes, una de cada cinco mujeres en edades entre 15 y 19 años está o ha estado embarazada, lo que representa un 19.5% de la población. Además, según un estudio de la Organización Mundial de la Salud en Latinoamérica, el 67% del total de embarazos no son planeados ni deseados y el 50% de las adolescentes en estado de gestación  deciden abandonar su proceso de formación escolar.


En el último estudio realizado en el país sobre el consumo de sustancias sicoactivas en la población escolar, se reveló que el 40% de los escolares adolescentes entre 11 y 18 años consumen o han consumido alcohol y sustancias sicoactivas, muchos inducidos por nuevas estrategias como la venta de comestibles elaborados con estas sustancias que se pueden conseguir fácilmente hasta en las tiendas escolares. Las estadísticas de Bienestar Familiar informan que unos 18 mil menores han sido reclutados por movimientos ilegales no solo para involucrarlos en la confrontación armada, sino como trabajadores en sectores informales. Otros cientos son víctimas de violencia intrafamiliar y maltrato y cada año por esta época otro tanto resultan afectados por las quemaduras por pólvora, en la mayoría de los casos por la irresponsabilidad de padres ignorantes. Este año Antioquia sigue liderando la lista  de quemados.


Estas son solo algunas cifras que ilustran el panorama que hace años se comenzó a vislumbrar y aunque no muy optimista, si es una oportunidad para que mientras algunos se preparan de varias maneras para sobrevivir a la hecatombe que según los pronósticos se avecina, sean otros los que con todo el poder transformador que poseen, quienes reaccionen y actúen hacia horizontes más positivos, en los que logren invertir y trascender todos los presagios para sobrevivir a una humanidad imperfecta y corruptible de la que surja un verdadero nuevo comienzo.


Más allá de los fenómenos de la naturaleza en los cuales los ciudadanos también tenemos responsabilidad, está la esencia de la humanidad, lo social. Es la capacidad para convivir y unirnos para transformar el hábitat y el entorno lo que nos hace distintos y poderosos. Cualquier escenario posible parece más alentador que el que vivimos aquí y ahora, mientras llega el momento, es mejor procurar desbordarse en solidaridad, respeto, consideración y afecto con los otros a quienes cada vez más desconocemos. ¡Feliz nuevo comienzo a los sobrevivientes!