Columnistas

Google o la ufanía evasora
Autor: José Alvear Sanin
19 de Diciembre de 2012


Ninguna empresa en la historia ha tenido la influencia descomunal y creciente que Google ejerce en la humanidad contemporánea.

Ninguna empresa en la historia ha tenido la influencia descomunal y creciente que Google ejerce en la humanidad contemporánea.


Pues bien, empiezan a aparecer libros muy críticos sobre los entretelones sombríos de esa empresa, que explican sus descomunales utilidades. Hace pocos días el Inland Revenue del Reino Unido denunció que en 2011, con ventas en ese país de £ 2.500 millones, ¡Google tributó apenas seis millones de libras!


La respuesta del CEO de Google, Eric Schmidt, no se hizo esperar. Dijo que no pensaba pagar más impuestos en ese país, y de manera desafiante se enorgulleció de la estrategia de evasión de impuestos de su compañía, porque “así es el capitalismo”.


Añade The Independent (diciembre 13 de 2012) que Google además resguardó US$10 billones en las Bermudas para evadir como US$2 billones de impuestos en Estados Unidos.


Mr. Schmidt explica el éxito de sus actividades evasoras por los incentivos que recibe de los estados…


En medio de la discusión, muy somera por cierto, de la reforma tributaria del actual gobierno, que más que a pupitrazo limpio se adelanta a twitterazo limpio, entre el minhacienda y el director del liberalismo, como si con  unos pocos caracteres en tono pendenciero se pudieran ventilar asuntos tan serios, vale la pena considerar las palabras de Mr. Schmidt.


En efecto, las ochenta y más exenciones tributarias concedidas en Colombia al capital no van a ser tocadas por la reforma. Adicionalmente se reducirá el impuesto sobre la renta en 8 puntos y se eliminarán los pagos con destinación específica para salud, Sena y Bienestar Familiar.


Si antes era muy fácil no tributar, o tributar muy poco, ahora será todavía más sencillo evadir impuestos.


A nuestras compañías les falta la ufanía de Google en la evasión, pero muchas actúan de manera parecida a la del gigante informático; y los gobiernos les facilitan el conato con legislaciones alcahuetas, exenciones amplísimas, rebaja de impuestos, etc., mientras aumentan los impuestos regresivos, suben el impuesto de renta de los asalariados, recortan pensiones y se escandalizan por el exiguo incremente del salario mínimo, que consideran ¡culpable del desempleo!


Como quién dice, las empresas evaden porque el gobierno les organiza la evasión... ¿Quién es más de culpar, la que peca por la paga o el que paga por pecar?


La filosofía de la reforma tributaria, presentada falazmente como instrumento para generar empleo y equidad, procura todo lo contrario.


Desde luego, de la bien probada mediocridad del titular de Hacienda no procede esa concepción. Esa les viene impuesta desde muy alto a las mentes dóciles y complacientes que siempre actúan para el lucro del gran capital dentro del dogmatismo neoliberal.
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“En la vida económica prefiero la ley que restringe a la libertad que oprime”. Jean Jacques Rousseau