Columnistas

De la salud y otros males
Autor: Iván Guzmán López
18 de Diciembre de 2012


La alegría de la Navidad (que muchos confunden con ruido, borrachera y toda suerte de abusos), no alcanza a ocultar varias circunstancias nefastas para Colombia, que han de marcar el año que viene

La alegría de la Navidad (que muchos confunden con ruido, borrachera y toda suerte de abusos), no alcanza a ocultar varias circunstancias nefastas para Colombia, que han de marcar el año que viene: una de ellas es el triste y paulatino olvido en que va cayendo la pérdida de 75 mil kilómetros de mar. “Uno se muere, cuando lo olvidan”, decía mi maestro Manuel Mejía Vallejo: el tema de nuestro mar arrebatado ya empezó a morir, y los responsables, de Ministra para abajo, siguen en sus puestos, disfrutando de burocracia y prima de Navidad. Por otra parte, durante la alocución presidencial del miércoles 12 de diciembre de 2012, se nos aseguró que la Reforma Tributaria que cursa en el Congreso es “el sumun de equidad”; pero lo cierto es que el articulado general promete nuevamente, como las tantas reformas anteriores, que la pobre clase media pagará los platos rotos. Para qué hablar de los pobres y los desempleados. A ello, agréguele el que  dejará sin oxígeno a instituciones tan queridas para los colombianos como el Icbf y el Sena. El Sistema de Compensación Familiar escapó esta vez, quién sabe hasta cuándo.


La tercera circunstancia que resultará nefasta para miles de trabajadores, y en general para Colombia, es el triste y risible rifirrafe que se vive en la pantomima de la negociación del salario mínimo: ni siguiera las centrales obreras, que juran y perjuran defender a los trabajadores, se han podido poner (poner, no colocar), de acuerdo. Los empresarios ofrecen ridiculeces, cabalgando envalentonados al anca del Rocinante de la inflación, potro escuálido en el cual siempre se trepa el gobierno. La corrupción, la cual creíamos los ingenuos que estaba sepultada con la Ley Anticorrupción, sigue más viva que nunca, a tal punto que la valiente Contralora General del Estado, Sandra Morelli, “recomendó hacer un balance de si hubo o no el compromiso suficiente y de cómo las herramientas para la recuperación de los bienes han atravesado por un camino tortuoso donde los mayores obstáculos los encontramos al interior del Estado”.


El sector salud es lamentable y según la noticia del último escándalo, denunciado por el general José Roberto León, “la Policía desvertebró una organización criminal internacional que falsificaba y traficaba con medicamentos vencidos para enfermedades terminales, con Barranquilla como centro de distribución para Colombia, Venezuela Ecuador y Perú. ¡Pobre salud! ¡Pobre Garufa! “Garufa, vos sos un caso perdido”, cantaba el gran Carlitos Gardel.


La salud es un caso perdido; yo mismo he sido víctima de la negligencia, el maltrato y el pésimo servicio de mi EPS. Hace rato que los especialistas en la Ley 100 denunciaron que esta nació isquemiada, sin oxígeno, lista para engordar lacayos. Según me informa la diligente amiga María Elena Osorio Estrada, Coordinadora del Programa Así vamos en Salud, de la Fundación Santa Fe de Bogotá, “el año termina dejando en manos de los congresistas de la República la suerte del sistema de salud. Cuatro proyectos de Ley Estatutaria están en la Comisión 1ª del Senado. Los cuatro proyectos tienen varios puntos en común, como el dar un rol y organización distinta a las EPS y buscan que la salud sea vista como un derecho fundamental. Dos iniciativas profundizan el modelo de mercado regulado, que supone estabilizar financieramente al Estado, y las otras dos buscan cambiar esa estructura del sistema con un Estado que tenga un papel más prominente. De acuerdo con el Gobierno, el 97% de la población está carnetizada, por ello los cuatro proyectos plantean declarar la universalidad del servicio. Eso quiere decir, que al igual que en Costa Rica y Brasil, en Colombia ¡cualquier persona debe ser atendida solo con el número de su documento de identidad, sin ninguna clase de carné!”.


Sin mar para los sanandresanos; con un salario mínimo sin aumento, pues es sabido que sólo cubrirá la inflación causada en 2012; una Reforma Tributaria que golpea a la clase media y un sistema de salud en descomposición, ¿que nos espera en el 2013?