Columnistas

China Democrática
Autor: David Roll
7 de Diciembre de 2012


A pesar de todo lo que se ha dicho sobre China con motivo del cambio de autoridades, y de la insistencia de expertos en que el nuevo líder no es de una línea claramente prodemocrática

A pesar de todo lo que se ha dicho sobre China con motivo del cambio de autoridades, y de la insistencia de expertos en que el nuevo líder no es de una línea claramente prodemocrática, yo estoy seguro de que este país va ya camino de convertirse en la más grande democracia del mundo. Va a ser algo cuidadosamente programado, con cinco años de anticipación o más, y dotado de las estrategias necesarias para no generar desorden político, y seguramente para que el Partido Comunista se mantenga en el poder por lo menos por la siguiente década. Y Asia será entonces el centro democrático del mundo, porque India y China tendrán juntas unos tres mil millones de habitantes para cuando se estabilicen las reglas democráticas, mucho más que Europa y América juntas, donde están concentrados los regímenes democráticos. Por supuesto, para esa época Taiwán será nuevamente parte de China, con una autonomía como la que finalmente termine garantizándose al Tíbet, y en ese contexto no tendrán respaldo alguno las dictaduras de Korea del Norte y Myanmar, que terminarán adoptando con mayor o menor costo regímenes semicompetitivos por lo menos.


Hace unas décadas un líder chino le dijo a un presidente norteamericano que le agradecía sus ideas de democracia, pero que las veía solamente con la benevolencia con la que una nación de miles de años recibe sugerencias de una nación joven de un par de siglos. Ahora la cuestión es diferente porque los últimos jefes de estado chino se han comportado muy parecido a como actúan los presidentes electos y ya no como emperadores. Pero sobre todo porque la adopción del capitalismo como modelo ya es definitiva y no un simple ensayo transitorio. Ni Marx ni Mao hablaron jamás de sistema comunista de gobierno con un sistema económico capitalista. Esto fue un engendro muy propio de los inventores de la pólvora, que se ha podido mantener hasta hoy porque la transición fue muy rápida. Pero es muy improbable que las enormes y nuevas clases medias urbanas acepten indefinidamente las viejas estructuras. Quien tiene un nivel de vida garantizado en muchos aspectos, siente la necesidad de que las decisiones que lo afecten no provengan de autoridades autoproclamadas. Será algo gradual y liderado por el propio gobierno comunista, para lo cual se invertirán, como se hizo con las infraestructuras, los miles de millones que sean necesarios en asesores y educación política. En tres generaciones los jóvenes no le creerán a quienes les aseguren que ellos no fueron una nación democrática desde mucho tiempo atrás.


El confucianismo aún presente en la mentalidad de los chinos, en el que la obediencia a la autoridad es prioritaria, permitirá que esa nueva maquinaria china, la gran democracia, funcione quizá con la precisión que en otros países de mayor tradición no hemos logrado. Justamente para el Partido Comunista chino la democracia se convertirá en una máquina más a copiar y rediseñar, porque irán descubriendo las bondades del sistema, más allá de cuestiones ideológicas: rotación de cargos desde la base, división de poderes y reglas de juego abiertas. En especial comprenderán que de ese modo les resultará más fácil mantener sus privilegios y nuevas riquezas, sin peligro de un gran choque social. Habrá momentos en los que se arrepentirán de haber cedido cuando por ejemplo algún alcalde electo se comporte como un pequeño emperador, o cuando se pongan en duda los mecanismos creados para dividir los poderes y elegir las cabezas de los organismos de control, o cuando se aprueben a pupitrazo normas antipopulares, o si pierden algún juicio en una corte internacional. Pero justamente en esos momentos deberán reflexionar que la apuesta por la democracia no es fraccionada o condicionada, y que hay que rodear a un jefe de Estado legítimamente electo justo en los momentos más difíciles, sobre todo si ha tenido un carácter democrático en la mayoría de sus actuaciones. ¿Le suena?


Profesor Titular Universidad Nacional de Colombia