Columnistas

El regreso del PRI
Autor: Rafael Bravo
7 de Diciembre de 2012


Los mexicanos le apuestan de nuevo al Partido Revolucionario Institucional, al que apoyaron durante 7 décadas para dar paso a partir del 2000 a los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón, miembros del PAN (Partido de Acción Nacional).

Los mexicanos le apuestan de nuevo al Partido Revolucionario Institucional, al que apoyaron durante 7 décadas para dar paso a partir del 2000 a los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón, miembros del PAN (Partido de Acción Nacional). Enrique Peña Nieto es una figura polémica con una imagen de galán de cine, de poca estructura intelectual, pero de gran carisma y suerte. Los manitos, como ha sido la constante con los electores de otras latitudes en los últimos años, se cansaron de la inseguridad, los escasos logros económicos y los altos índices de desigualdad, no obstante el futuro prometedor que tienen enfrente.


Se estima que el PIB mexicano crecerá un 4% en el 2012, el doble de Brasil, el otro gigante de América Latina. Un encarecimiento de la mano de obra en China, una estabilidad macroeconómica heredada de su antecesor y una renovada infraestructura, hacen de México un destino preferido de la inversión foránea. El hecho de ser vecino de los Estados Unidos no es algo de poca monta. Como tampoco son los cerca de 20 mil millones de dólares que los inmigrantes giran anualmente, sirviendo de sustento a las cientos de miles de familias que nada tienen.


Si el voto hispano en las recientes elecciones presidenciales en los Estados Unidos tiene algún significado, será menester que una mayoría de legisladores republicanos suavicen su línea dura antiinmigrante para que por fin veamos acciones tendientes a aprobar la tan ansiada reforma migratoria que permitiría legalizar a cerca de 11 millones de indocumentados, en gran parte mexicanos. Ello se traduciría en más empleos, ingresos familiares adicionales y un flujo permanente de ciudadanos hacia México y otros países de Centro Y Sur América. De ahí que los astros se han alineado con el nuevo mandatario.


Peña Nieto ha logrado lo que antes parecía imposible: unir a todos los partidos buscando sacar al país del marasmo con la firma del Pacto por México, una iniciativa para reformar el sistema educativo, abrir la puerta a la inversión privada en la estatal petrolera Pemex, la apertura a la competencia del sector de las telecomunicaciones y la implementación de un sistema de seguridad social universal cuyo primer paso será garantizar una pensión a los mayores de 65 años.


Entre sus prioridades en la agenda internacional el presidente mexicano quiere demostrar que su visión no será exclusivamente pronorteamericana sino panamericana. Los periplos previos a su posesión comenzaron en Guatemala, desplazándose luego a varios países de Sur América. En la última semana de noviembre viajó a los Estados Unidos para reunirse con el presidente Obama y diversos sectores del Congreso, lo que permitió una revisión a la política internacional en la lucha contra las drogas, como consecuencia de la aprobación de enmiendas a favor del uso recreativo de marihuana en los estados de Colorado y Washington.


Los retos que enfrenta el nuevo mandatario son gigantescos. En primer término, México es el país que con mayor azote ha sufrido la violencia del narcotráfico, permeando amplios sectores de poder y ejerciendo como autoridad en vastas regiones. Asimismo, dentro del mundo desarrollado es el de más bajos índices de escolaridad gracias al dominio de su sindicato de maestros. Finalmente, la creciente desigualdad deberá dar paso a lo que el mismo Peña Nieto manifestaba en su discurso de posesión: “Una oportunidad histórica para convertir a México en la gran potencia que siempre debió haber sido”.