Columnistas

Del habla y del tiempo
Autor: José Alvear Sanin
5 de Diciembre de 2012


Ignacio Arizmendi Posada, con su “Manual de Historia Presidencial”, tiene bien ganado lugar de privilegio en la historiografía colombiana, por la solidez, originalidad y pertinencia de ese trabajo.

Ignacio Arizmendi Posada, con su “Manual de Historia Presidencial”, tiene bien ganado lugar de privilegio en la historiografía colombiana, por la solidez, originalidad y pertinencia de ese trabajo. En cambio, como conferencista y consultor empresarial apenas es bien conocido en esos círculos.


Trabajador incansable, Arizmendi viene elaborando una “colección de competencias profesionales”. La inició con “No le entiendo, jefe”, relacionada con problemas de comunicación interpersonal; y en los últimos doce meses continuó esa serie con dos obras muy notables: “Hable en público, con gusto y sin susto” y “Administración inteligente del tiempo”.


A primera vista ambos textos se ubican en el campo de la administración de negocios, pero el lector pronto se da cuenta de que por la profundidad y propiedad, esos libros adquieren una dimensión que trasciende el campo empresarial.


“Hable en público…” es un manual para expresarse correcta y eficazmente, dirigido a “los hombres y mujeres que imparten cursos, dictan conferencias, pronuncian discursos o sermones, echan arengas variopintas, presentan informes y propuestas, hablan ante juntas, asambleas, congresos o foros (…).


La anterior enumeración nos indica hasta dónde es importante aprender a expresarse adecuadamente; y hasta dónde alcanzan las inmensas carencias de la mayor parte de los expositores. Leyendo esa completísima guía me he dado cuenta, tardíamente, de lo desmañado de mis presentaciones. “Si hubiera sabido hablar (…)”, es el lamento de los lectores.


Este libro supera al de Dale Carnegie, que es bastante bueno, y al opúsculo de Andrés Siegfrid sobre el tema. Dudo que haya algo mejor sobre este asunto y por eso lo considero digno de ser traducido al inglés, desafortunadamente en ese asunto del management Colombia produce poco y lo excelente no trasciende las fronteras.


En “Administración inteligente del tiempo”, Arizmendi acierta con un libro excepcional, no solo por la elegancia de la frase, por el orden admirable de la exposición, por los sutiles toques de humor e ironía y lo pertinente de ejemplos y citas. Son 230 límpidas páginas que a pesar de su precisión y tecnicismo, debidos a largos años de experiencia, se leen con deleite. Estamos en presencia de una obra importante para todos los colombianos, porque si el tiempo es el más valioso de los recursos, en nuestro país se lo dilapida de la manera más imperdonable.


En muchas ocasiones he escrito sobre la impuntualidad como principal factor de nuestro atraso económico, pero leyendo el libro que comento me doy cuenta de lo esquemático de mi análisis, porque Ignacio Arizmendi estudia el uso del tiempo desde incontables ángulos. El tema exige, entonces, reflexión más profunda.


En efecto, la obra arranca afirmando: “El tiempo es una estructura que exigiría disponer de buenos criterios para gestionarlo como recurso individual; de buenos criterios corporativos, para gestionarlo como recurso institucional, y de buenos criterios públicos para gestionarlo como recurso social”.


El autor considera que su obra solo se ocupa del tiempo en relación con los individuos y los negocios, pero el lector no puede dejar de tomar conciencia de los estragos sociales  que ocasiona el manejo displicente e irresponsable de un recurso tan irrepetible como nuestra propia vida, inextricablemente unida a algo tan misterioso e inexplicable como el tiempo.