Columnistas

Camarón que se duerme...
Autor: Pedro Juan González Carvajal
4 de Diciembre de 2012


Antes de iniciar estos comentarios, quiero aclarar que los hace un ciudadano colombiano absolutamente entristecido e impotente ante los acontecimientos recientes.

Antes de iniciar estos comentarios, quiero aclarar que los hace un ciudadano colombiano absolutamente entristecido e impotente ante los acontecimientos recientes.  Por otro lado, quiero retomar una frase célebre de Cantinflas que nos tendría que hacer pensar en estos momentos de efervescencia y calor: “Vamos a jugar como caballeros, o como lo que somos”. Frase que invita a la reflexión, pues como dice Murphy, “No hay situación por mala que parezca, que no sea  susceptible de empeorar”. De ahí que lo que decida el Estado colombiano a través del Gobierno de turno, tendrá hondas implicaciones y repercusiones, sea cual sea su dirección.


La Providencia nos tenga de su mano, a todos, pues serán tiempos difíciles.


En términos diplomáticos, felicitaciones a Nicaragua por este sonado e inesperado triunfo sobre Colombia, siempre envidiada, siempre corrupta, siempre complicada y siempre manoseada.


Colombia se durmió en los laureles, indiferente a cuanto ocurría en los laberínticos intríngulis de la “infalible” Corte Internacional de la Haya.


Al derrotado en Granada, el Sultán Boabdil, le reprochaba su madre: “No llores como mujer, lo que no supiste defender como hombre”.


Aquí tascamos el freno, con gran desconcierto.


¡Nos despojaron brutalmente!


Las islas nuestras, las más aporreadas: quedamos en evidencia del abandono consuetudinario en el que las hemos tenido y perdieron su fuente de trabajo básica. ¿Y el futuro?  Ojalá la salida no sea una aproximación de los sanandresanos a Nicaragua o una propuesta independista.


Responsables tiene que haber y la experiencia debe ser retomada de cara a lo que puede avecinarse: una inestabilidad e incertidumbre completa con respecto a  los límites marítimos del Caribe.


Ojalá ahora sí, con sangre, nos demos cuenta de lo enclenque de nuestro sistema educativo, que no nos ha aportado ni conciencia histórica, ni geográfica, lo cual ha generado entre otras curiosidades, que en menos de 200 años como país independiente (?) hayamos perdido un poco más de 350.000 Kilómetros  cuadrados de territorio, un poco más de la cuarta parte de nuestra extensión territorial actual, lo cual, a su vez, desnuda la debilidad, mala fortuna o nivel de corrupción e incompetencia de los gobiernos a quienes les ha correspondido el no cumplir el más elemental de sus deberes: Conservar la extensión del territorio a su cargo, que incluye tierra, mar, aire y atmósfera.


Tenemos muchos abogados pero pocos internacionalistas en el sentido estricto de la palabra. ¿Cuál pertinencia educativa en un mundo como el presente? Tenemos un Ejército guiado y equipado bajo los principios de la Seguridad Nacional, donde el enemigo es considerado como interno. ¿Dónde queda la Defensa Nacional, donde el enemigo está fuera de las fronteras, lo que exige una dotación para tal fin?


Ahora sí, todos opinan, sobre la leche derramada. ¿Por qué tan poco notorias las voces de advertencia, las dejadas de constancia o las renuncias que se debieron haber hecho visibles en 2001 y 2007? Ante la soberbia de los gobernantes de turno, lo que debería ser una Política de Estado, cuando hablamos de las Relaciones Internacionales y del tema de las Relaciones Exteriores alrededor de las fronteras, naufraga ante las decisiones ya tomadas por los Gobiernos asociados a estas fechas, que son los verdaderos responsables de esta tragedia nacional.


¡Pobre mi Colombia querida! ¡Qué mala clase dirigente te ha correspondido de Bolívar hacia acá!


Por ahora, mantengámonos confesados, pues esta Caja de Pandora que se ha abierto, ha de generar múltiples apetencias entre nuestros vecinos, quienes desde antes han considerado a Colombia como un país leguleyo, incompetente y desafortunado en el manejo de este tipo de asuntos.


A pesar de todo, y por encima de todo y de todos, ¡Que Viva Colombia!