Editorial

¡Suerte para México!
2 de Diciembre de 2012


Esperamos que el presidente Peña Nieto honre su compromiso de buscar “una mayor reciprocidad en el intercambio de bienes, servicios y productos” y de seguir dando impulso a la Alianza del Pacífico, junto a Colombia, Perú y Chile.

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En medio de violentas protestas, saqueos al comercio y graves daños, sobre todo en el centro histórico de la Ciudad de México, protagonizados por extremistas que, en pleno siglo XXI, todavía gritan consignas al estilo de “¡Abajo el imperialismo, muera el estado burgués, viva la anarquía y muera el capital!”, se posesionó ayer el presidente Enrique Peña Nieto para un período de seis años plagado de desafíos e incertidumbres.


Un incógnita es si el presidente más joven en la historia del gran país azteca será capaz de actuar sin incurrir en los viejos vicios del Partido Revolucionario Institucional – que gobernó durante 70 años en la que se llamó la “dictadura perfecta” – para imprimir un estilo propio, más moderno, respetuoso de la división de poderes y del papel de la oposición. Partiendo de la base de que, para bien o para mal, México no es el mismo de hace 12 años, a los gobiernos del PAN hay que abonarles que, en medio de la crisis económica y de la guerra desatada por los grandes carteles del narcotráfico, mantuvieron el país a flote y bajo plenas libertades democráticas.


A diferencia de lo que piensan sus críticos y un sector de la prensa occidental, nosotros creemos que Peña Nieto puede hacer una buena gestión, porque está bien preparado, tiene un claro liderazgo al interior de su partido, sabe hacer alianzas – como la que hizo con el Partido Verde para conseguir ese esquivo 38% del electorado que le dio el triunfo hace seis meses – y aunque no arranca con la mayoría absoluta en el Congreso, sabrá sortear ese obstáculo para conseguir que le aprueben las reformas urgentes que ayer anunció al país.


El primer gran desafío del nuevo gobierno es derrotar de una vez por todas a los grandes carteles de la droga, cuya guerra por el predominio de rutas y negocios de narcotráfico y afines ha cobrado, según cifras oficiales, alrededor de 60.000 muertos en los últimos seis años. Sin abandonar la lucha frontal contra la delincuencia organizada, Peña Nieto promete promover la aprobación de una ley de víctimas (a la manera de la que rige en Colombia) y unificar los códigos penales para conseguir una legislación única contra el delito de alto impacto en todo el país.


Otro reto enorme es combatir la pobreza que hoy afecta a 52 millones de mejicanos (46.2% de la población), de los cuales 11.7 millones están clasificados como extremadamente pobres. Una crítica situación que ha servido a la izquierda como caballito de batalla para despotricar del libre comercio porque, en realidad, no deja de ser paradójico que la situación de México sea tan dispar en esa materia a la de los otros dos socios en el TLC de Norteamérica: EEUU y Canadá.


Como todo país en desarrollo, México también pena por la baja calidad de la educación pública. Es increíble, por ejemplo, que siendo un país tan culto, México todavía tenga 8.9 millones de analfabetos, según reconoció hace poco el presidente Calderón. Su sucesor se propone presentar al Congreso una reforma educativa integral que, entre otras estrategias, imponga un sistema de evaluación de los maestros para que su ingreso y permanencia en la carrera docente sea producto de la preparación y no de canonjías y prebendas sindicales. Dura tarea le espera, pues en Colombia sí que sabemos lo que cuesta cambiar ese perverso estado de cosas.


Con México firmamos el primer tratado comercial en 1823, y desde entonces el intercambio comercial – aunque altamente deficitario para nosotros - ha sido fundamental para el desarrollo de ambos países. Hoy tenemos 12 acuerdos en sectores como el energético, el de transporte aéreo y el turístico, y el más importante, el TLC firmado en 1995, el llamado G3 hasta cuando al presidente Chávez le dio por retirar a Venezuela. Esperamos que el presidente Peña Nieto honre su compromiso de buscar “una mayor reciprocidad en el intercambio de bienes, servicios y productos” y seguir dando impulso a la Alianza del Pacífico, que su antecesor firmó con sus homólogos de Chile, Perú y Colombia. ¡Suerte para México y su Presidente!




Comentarios
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enrique
2012/12/02 12:14:05 am
¿Eso que escriben es sarcasmo?. Ninguna persona cuerda creería esa bola de mentiras. ¿Cuanto les pagan por perder su dignidad así, o solo les lavaron el cerebro?. No conozco ni a una sola persona que crea que Peña no robo las elecciones y soy testigo de la compra de votos a pesar de ser apartidista, de seguro no van a publicar este comentario cobardes.