Columnistas

Educación, búsqueda global
Autor: Manuel Manrique Castro
21 de Noviembre de 2012


La mayoría de noticias que llegan del otro lado del mundo están dominadas por la primavera política que sacudió a Egipto, Libia o Túnez

La mayoría de noticias que llegan del otro lado del mundo están dominadas por la primavera política que sacudió a Egipto, Libia o Túnez, la reciente tensión entre Israel y Palestina o por la terca resistencia de Assad para aceptar una amplia voluntad popular que lo quiere fuera del poder.  Sin embargo, en esa misma región, Qatar, un pequeño país de menos de dos millones de habitantes y segundo en ingreso per cápita del mundo, después de Luxemburgo, se ha convertido en una suerte de capital educativa y celebra, desde hace 4 años, la Cumbre Mundial de Innovaciones en Educación.


La propiciadora principal de esta convocatoria es la primera dama de aquel país, Sheikha Moza,  que como presidenta de la Fundación Qatarí para la Educación, la Ciencia y el Desarrollo de la Comunidad, más conocida como Fundación Qatar, aboga también en favor de los temas educativos para las Naciones Unidas.


La Cumbre de 2012, realizada la semana pasada en Doha, reunió a más de mil personas de más de 104 países, con la idea de reforzar la cooperación multisectorial, analizar los desafíos que la educación confronta y proponer fórmulas innovadoras capaces de cambiar sustantivamente su papel en el mundo actual.


Tal vez una de sus riquezas principales estuvo en el amplio intercambio entre iniciativas procedentes de todas las latitudes del planeta que incluyeron tres esfuerzos paisas: el de la Fundación Las Golondrinas en la Comuna 8, el desafiante ejercicio que representa la apuesta por la educación del periódico EL MUNDO y la propuesta del Cinde para mejorar la calidad de la educación por medio del programa “Aprende a Aprender”. Este intercambio alcanzó uno de sus momentos más vivos con la entrega de los premios anuales otorgados a 7 organizaciones que compitieron entre más de 300 postulantes.  


Los reconocimientos fueron a una red Jesuita de colegios de Estados Unidos, llamada Cristo Rey que, en acuerdo con importantes empresas privadas de aquel país, permite que sus estudiantes trabajen en ellas un día a la semana para pagar sus estudios secundarios y asegurar su formación universitaria. 


De Chile, una iniciativa que ayuda a la preparación de estudiantes para el ingreso a la universidad por medio de cursos gratuitos en internet.  De Camboya fue reconocido un programa que asegura educación en ambientes adecuados a niños de mil familias que trabajan en un relleno sanitario cerca de la capital Phnom Penh y que, con frecuencia, llevaban a sus hijos a ese insalubre lugar. 


Las escuelas flotantes de Bangladesh que se mueven con energía solar y atienden a niños y adultos durante la etapa de lluvias más intensas, recibió otro de los premios. La innovación danesa para internet RoboBraille, que convierte textos educativos a lenguaje Braille o mp3, está disponible en 13 idiomas y que representa una verdadera alternativa para personas invidentes o con severas limitaciones visuales, fue otra de las galardonadas. Los colegios Satya Bharti de la India, destinados a proporcionar educación pre escolar y primaria, especialmente a niñas de las zonas rurales de ese país, también recibieron otro reconocimiento. El Premio de Educación 2012 fue entregado a la organización Pratham, igualmente de la India, que ofrece  un programa compensatorio a 33 millones de niños de 17 de los 28 estados de aquel país, con atraso considerable en lectura, escritura y cálculo aritmético. 


Lo que se evidencia después de la reciente Cumbre qatarí es que la búsqueda de caminos y salidas a las limitaciones de nuestros sistemas educativos es una necesidad urgente que nos incluye a todos, desde los países pobres que enfrentan serios problemas de cobertura escolar hasta los más desarrollados que quieren adecuar su educación a los profundos tiempos de cambio que vivimos.