Columnistas

Alternativas energéticas para Colombia
Autor: José Hilario López A.
21 de Noviembre de 2012


Las reservas de petróleo con que cuenta nuestro país son de sólo 1.900 millones de barriles, apenas suficientes para 5 años de producción a partir del 2013, si se cumple la meta de extraer un millón de barriles diarios (b/d).

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Las reservas de petróleo con que cuenta nuestro país son de sólo 1.900 millones de barriles, apenas suficientes para 5 años de producción a partir del 2013, si se cumple la meta de extraer un millón de barriles diarios (b/d). Mantener el mismo volumen de reservas que se tenía en el año 2002 ha sido posible gracias a las nuevas tecnologías para la recuperación de los crudos pesados del Departamento del Meta, descubiertos hace 50 años.


El hecho de que en los últimos 30 años, después de Cusiana-Cupiagua, no se haya descubierto un nuevo campo petrolífero, siquiera de tamaño mediano, debería ser motivo de una profunda reestructuración de la política energética nacional. Un país con tan exiguas reservas de petróleo no puede depender para su seguridad de los inciertos resultados de los proyectos exploratorios en ejecución, porque lo cierto es que el petróleo sólo existe cuando se comprueba su existencia mediante costosas campañas exploratorias con perforaciones, que en un gran porcentaje no son exitosas.


Primero volvamos al hidrógeno cuyas posibilidades de producción con la energía de Hidrointuago ya fueron analizadas en nuestra anterior columna. Una o varias plantas de generación de hidrógeno permitirían al país ir sustituyendo el consumo de hidrocarburos demandado por el parque automotor, liberando más petróleo para la exportación y reduciendo la contaminación con CO2, proyecto que en parte podría sería financiado con Certificados de Reducción de Emisiones de Carbono, otorgables por el Protocolo de Kyoto a proyectos energéticos limpios.


Miremos ahora el proyecto de licuefacción de carbones para la producción de diesel y gasolina con base en las grandes reservas del mineral que tiene el país. Combustibles líquidos a partir del carbón se pueden obtener por gasificación o por  hidrogenación directa.


La gasificación es un proceso que convierte el carbón en gas limpio, denominado gas de síntesis. Para convertir el gas de síntesis en combustibles líquidos se puede utilizar la tecnología Fisher-Tropsch (FT), desarrollada en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial y posteriormente industrializada en Suráfrica.


La empresa surafricana Sasol tiene su propia tecnología FT para la producción de diesel, denominada SPD (“Slurry Phase Destillate”), igual que el sistema SAS (“Sasol Advanced Synthol”) para la producción de gasolina. El costo de capital  para una planta SPD de 10.000 b/d es de US$ 25.000 /barril (b), US$ 1/b el del gas de síntesis y de US$ 5/b los de administración, operación y mantenimiento, para un costo total de US$ 31 por barril. Sudáfrica es líder mundial en gasificación y licuación de carbones, con una producción de más de 150.000 b/d de combustibles líquidos, que equivalen al 40% su demanda total.


Paralelamente con las tecnologías FT y SPD, a finales del siglo XX se lograron importantes avances en la licuación de carbones, sobre todo con el Proceso Catalítico de Licuación en Dos Etapas, el cual permitió pasar de un rendimiento de 3 barriles de combustible líquido por tonelada de carbón hasta cerca de 5 barriles. 


El Grupo Axens del Instituto Francés del Petróleo recientemente desarrolló la más avanzada tecnología hoy conocida para licuar carbón, que consiste en pulverizar el mineral y añadirle hidrógeno. En el 2002 China inició la construcción de una planta de 50.000 b/d de combustibles líquidos con tecnología Axens.


Un estudio reciente  de la Unidad de Planeación Minero Energética evalúo la factibilidad de una planta de licuefacción de carbones localizada en el Magdalena Medio, que con una inversión cercana a la 2.000 millones de dólares y una capacidad de 50.000 b/d podría producir el barril de combustibles líquidos con costos entre US $40  y US $50.


Los altos precios del crudo en los mercados internacionales y nuestras escasas reservas, generan la oportunidad ideal para invertir en el desarrollo del hidrógeno y en la licuefacción de carbones, para producir a menor costo combustibles sustitutos de los derivados del petróleo.


Ecopetrol debería ser el líder del proyecto de industrialización del carbón, sin estar dependiendo para sus balances sólo de los altos precios del petróleo en el mercado internacional a costa del agotamiento de nuestras exiguas reservas de petróleo y consecuente riesgo para la seguridad energética del país.




Comentarios
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Fabio
2015/05/18 09:24:28 am
Don José Hilario lo felicito por su interesante articulo sobre la licuefacción del carbón. Dirijo un grupo interdisciplinario que tiene como proposito instaurar una planta FT en Colombia por favor si desea me puede contactar al correo que he registrado con ustedes. Gracias.