Columnistas

Sandy, Obama, hispanos y Tea Party
Autor: Elizabeth Mora Mass
19 de Noviembre de 2012


Nueva York. Han sido semanas intensas de grandes ense馻nzas en los Estados Unidos. La Madre Naturaleza, la campa馻 Obama, el voto latino y el Tea Party nos han dado importantes lecciones que nos van a hacer reflexionar por mucho tiempo.

Nueva York. Han sido semanas intensas de grandes enseñanzas en los Estados Unidos. La Madre Naturaleza, la campaña Obama, el voto latino y el Tea Party nos han dado importantes lecciones que nos van a hacer reflexionar por mucho tiempo.


La madre naturaleza nos enseñó que el calentamiento global no es “ninguna estupidez”, como alegan los republicanos, y que de la conservación del Planeta depende el bienestar de todos. No importa si estamos en el ombligo del mundo o en una remota aldea, cuando la furia de los huracanes se desata no respeta pinta.


Cuando el huracán llega la vida nos cambia en unas pocas horas. Y estas son horas de agonía, de miedo, de pavor. En las cinco horas que Sandy nos atacó, el mar bramaba como una manada de toros bravos que destruye todo a su alrededor; sus vientos aullaban como gatos salvajes y hacían remolinos que arrancaban viviendas, árboles y se llevaban las vidas humanas.


Para quienes habitamos en el Área Metropolitana de Nueva York, la famosa “capital del mundo”, la lección ha sido quizá la más dura prueba que nos haya tocado vivir. De la opulencia y el confort, pasamos de la noche a la mañana al hambre, al frío, a cocinar en las chimeneas donde antes nos sentábamos solo a descansar, a hacer colas de cuatro a cinco horas para comprar los 40 dólares que permiten en gasolina por vehículo. Lo más doloroso es que a los 12 días del paso de Sandy hay oficialmente 109 personas muertas, 43.000 familias desplazadas que lo perdieron todo y que no tienen, en muchos casos, ni siquiera una línea de teléfono para hacer una llamada de auxilio a las autoridades pertinentes.


“Nada es para siempre”. “Aquí me voy a quedar con ustedes por unos pocos días porque no quiero cansarlos, ya que tengo que volver, por lo menos, en unas seis o siete semanas, según las cuentas que he hecho, porque la pérdida del apartamento solo me la resuelven en unos seis meses y estoy visitando a todos mis amigos y parientes, porque vivo en la calle”, dice nuestra prima Linda, quien perdió su apartamento de dos millones de dólares situado en Long Beach.


“Hemos aprendido que no estábamos preparados para esta catástrofe, por eso nos quedamos sin transporte público, sin reservas de gasolina, sin teléfonos, sin electricidad, porque no teníamos siquiera un plan para saber en dónde vamos a ubicar a los desplazados”, admitió el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo.


Otra gran lección ha sido la reelección de Barack Obama en una campaña donde la organización y la suerte jugaron su papel. La dirección de la campaña de Obama propuso y consiguió el triunfo en un ajedrez político que le entregaron los nueves estados indecisos, mientras que la llegada de Sandy acalló a Mitt Romney y su mensaje económico por tres días. La campaña de Obama usó todas las tácticas posibles para llegar a sus electores. Los jóvenes, las mujeres y los hispanos.


Otra gran lección, la lección de su vida, dio la comunidad hispana a los republicanos. El 71% del voto hispano fue para el presidente Obama, quien con ello se llevó los estados de Colorado, Nevada, Florida y Pensilvania, los que le dieron los suficientes votos electorales para derrotar a Romney.


De la lección tampoco se salvó el Tea Party. Están aprendiendo. La derrota les está haciendo entender que ya éste no es un país donde priman los blancos anglosajones y que esa gente que ellos tanto desprecian por ser pobres, de piel oscura, o por hablar broken english (inglés con acento) sí tienen cerebro, y a pesar de que ellos los denominan como Monkies (monos), tienen derechos que les permiten votar para decirles que no están de acuerdo con sus ideas absurdas de ultraderecha. La lección les costó dos mil millones de dólares.