Columnistas

Sobre indefiniciones e inseguridad
Autor: Omaira Mart韓ez Cardona
19 de Noviembre de 2012


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La percepción es uno de esos conceptos complicados de definir y mucho más complejo aún si la intención es medirla. Aunque muchos la confunden con una sensación, los estudiosos del comportamiento la definen como la interpretación de una sensación. Es decir como un proceso mediante el cual cuando se siente algo que ocurre en el entorno, se actúa en consecuencia a esos impulsos. Pero todos interpretamos y reaccionamos de distinta manera y por eso es tan subjetivo hablar de percepciones.


Todo esto como preámbulo para tratar de entender los resultados de la infinidad de encuestas sobre percepción que se hacen, especialmente aquellas dedicadas a un tema tan sensible como el de la seguridad que también es otro concepto complejo. A comienzos del año una firma encuestadora del país había revelado que un 58% de colombianos encuestados en 20 municipios, creían que la seguridad había bajado en los últimos años.


Unos meses después, se anunció que la percepción sobre seguridad había mejorado según un nuevo cuestionario aplicado en 11 ciudades. En esta encuesta, solo un 41% de de las personas se sentían inseguras. En contraste, hace pocos días y justo antes de terminar el año, el Dane dio a conocer los resultados de la primera Encuesta de Convivencia y Seguridad Ciudadana realizada a las personas mayores de 15 años en hogares urbanos  de 25 ciudades del país. En el tema de la percepción sobre seguridad, el resultado arrojó entre otras cifras, un  61.1% de encuestados que afirmaron sentirse inseguros en la ciudad en la que residen, pese a que la gran mayoría nunca ha sido víctima directa de ninguna acción contra su seguridad personal.


Sin invalidar la importancia de las encuestas, ni entrar en tecnicismos sobre el tipo de muestra o la pertinencia del cuestionario, en un tema tan delicado por el entorno en el que se da, es incomprensible la fluctuación en tan poco tiempo de la percepción de los ciudadanos. Las cifras más que alentar y orientar hacia la  definición de políticas y acciones para mejorar las condiciones de seguridad en las ciudades, confunden y generan más incertidumbre. Además debe considerarse que no necesariamente un ciudadano se siente más inseguro sí ha sido víctima de un acto que atente contra su seguridad, la gran mayoría interpretan y perciben la realidad a través de lo que ven, oyen o les cuentan, lo que no quiere decir que no les pueda ocurrir.


Estas estadísticas indican que algo está ocurriendo y merecen una mayor atención y análisis por parte de las autoridades y las administraciones municipales. La inseguridad ha adoptado un nuevo disfraz que encubre a una delincuencia común ahora asociada en otras formas y modalidades para atentar contra el orden público. Las respuestas de los encuestados concluyen que el “raponeo” de celulares, el fleteo, los accidentes de tránsito, el testaferrato, las riñas callejeras, la violencia contra niños, niñas y mujeres y otras prácticas criminales, se han convertido en las acciones de mayor incidencia en la percepción de los ciudadanos. Lograr ciudades más competitivas y educadas es también generar un ambiente de seguridad para los ciudadanos que las habitan, no basta con tener infraestructura, sistemas de transporte articulados o cobertura educativa si aún así, los ciudadanos no se sienten seguros en la vía o el transporte públicos, en una plaza de mercado, en un parque  o en un lugar comercial.