Columnistas

Año escolar: otra ronda del fantasma (1)
Autor: Alejandro Garcia Gomez
14 de Noviembre de 2012


Circula una caricatura en Internet. Dos cuadros: un “Antes” y un “Ahora”. En ambos se trata del recibo de calificaciones de una etapa escolar: los padres y su hijo frente al maestro en su pupitre.

Circula una caricatura en Internet. Dos cuadros: un “Antes” y un “Ahora”. En ambos se trata del recibo de calificaciones de una etapa escolar: los padres y su hijo frente al maestro en su pupitre. En ambos, se deduce que las calificaciones corresponden a un bajo desempeño del estudiante. En el primero, visiblemente molestos y cargando a un bebé, los padres interrogan a su compungido hijo “¿Por qué?”. El maestro permanece serio, pero tranquilo. En el segundo, los mismos padres, con mayor enojo, interrogan el mismo “¿Por qué” al atemorizado maestro, ante el gesto de picardía del hijo.


En esta época del año, las secretarías de Educación departamentales y municipales aumentan el apretón a los rectores de colegios públicos, sólo públicos, en relación con los porcentajes de pérdida de sus estudiantes. Entre menos pérdida demuestren, más salvados están de fastidiosos interrogantes verbales y por escrito y hasta de procesos disciplinarios. Los rectores –insisto, sólo de colegios públicos- desfogan sus temores, convertidos en advertencias, a sus coordinadores subalternos y éstos hacen lo mismo con sus docentes: “¡pilas!, con tal porcentaje de “pérdida”, la secretaría se nos mete al rancho, ¡pilas!”. Entonces los consejos académicos de estos colegios empiezan a inventarse mil maneras de buscar normas internas para que más estudiantes “ganen”, y que éstas no huelan a feo, a “regalo”. Las resoluciones y circulares van y vienen. Con pocos estudiantes rezagados funcionan, con la mayoría no. En los colegios privados son diferentes las normas: de exigencia si se trata de los de tradicional calidad, de élite; o de relax en los “piratas” o “escampaderos”, colegios que gradúan a quienes han fracasado en todos. Pareciera que allá funcionaran otras leyes o que nadie averiguara nada.


Es posible que la presión para que todos “ganen” no comience ni siquiera en las secretarías de Educación. Hoy son los padres de familia quienes inician esta cadena ante las secretarías. Hay que sumar la ineficiencia del Ministerio de Educación cuyos titulares han venido de bandazo en bandazo en los diferentes gobiernos, a quienes no les importa sino sólo mostrar cifras y porcentajes ante el FMI, para conseguir algún humillante préstamo que desaparecerá en nuestro mar de corrupción. Muchos padres han descartado definitivamente que sólo el esfuerzo personal es el único medio efectivo para aprender cualquier disciplina. El histórico desarrollo de la humanidad demuestra que cualquier método sirve así algunos atraigan más que otros, pero ninguno puede descartar el esfuerzo personal. Tampoco es justo cerrar los ojos ante la ineficiencia de algunos docentes adheridos al sistema educativo como a una tabla de salvación salarial, pero esto no es la regla, ni siquiera un porcentaje significativo. De quienes han llegado a la docencia como manera de vida así no hayan estudiando la carrera docente, varios se han quedado allí con amor, paciencia y esfuerzo personal y hoy son excelentes maestros. De quienes no pueden negar su frustración, la mayoría ha desertado.


Hoy las secretarías y el ministerio están buscando la fiebre en las sábanas. En artículos anteriores lo he señalado, pero al parecer habrá que volver al asunto.


Nota.- Es francamente ofensiva con sus habitantes la actitud de indiferencia de la administración municipal de El Carmen de Viboral en cuanto al mantenimiento del carreteable que  saliendo de ese municipio y pasando por las veredas Rivera (El Carmen), Las Mercedes y El Chagualo (Marinilla), llega a la llamada autopista Medellín-Bogotá. El tramo correspondiente a Marinilla está casi en estado aceptable. Pero desde Rivera hasta El Carmen, es una vergüenza.