Columnistas

La sabiduría de refranes y dichos
Autor: Tomás Castrillón Oberndorfer
14 de Noviembre de 2012


Es reconocida, casi universalmente, la sabiduría del refranero popular. Así, por ejemplo, cuando se dice que “Vaca ladrona no olvida portillo”, se destaca la importancia de los antecedentes de una persona para evaluar su comportamiento futuro.

Es reconocida, casi universalmente, la sabiduría del refranero popular. Así, por ejemplo, cuando se dice que “Vaca ladrona no olvida portillo”, se destaca la importancia de los antecedentes de una persona para evaluar su comportamiento futuro.


La comunidad se pregunta si el reciente mal trato que dio el Primer Mandatario a su predecesor, no demuestra la vigencia del refrán: “El ladrón juzga por su condición”, pues dio a entender que quien le precedió es: “Un hombre vicioso y despreciable” (Definición de rufián).


Es más, se refirió también al ocultamiento de un puñal traicionero bajo el poncho. Ante esto hay que hacer algunas precisiones: La primera es que los paisas no ocultan un puñal traicionero, sino que muestran siempre con orgullo el machete y el carriel y no tienen por qué ocultarlo bajo la ruana. La segunda consideración nace del hecho de que el doctor Santos acompañó al ex presidente Uribe durante su mandato, y fue elegido gracias a él, lo que trae a consideración el dicho: “Con amigos así para que enemigos”, que también podría aplicarse a los mandatarios de nuestros países vecinos.


Lo importante aquí no es la simple evaluación de actitudes personales. Lo importante es que se trata de un debate de ideas, y como se enseñaba hace dos generaciones, cuando hay una discusión o debate sobre alguna idea, y una de las partes insulta a la otra, es porque quien insulta saliéndose de las casillas, simplemente no tiene la razón.


Hay que reconocer que el Presidente lo hace muy bien aplicando las enseñanzas de “El Príncipe” de Maquiavelo, y es así como a la “gavilla mediática” la controla mediante la pauta publicitaria, al Congreso lo maneja mediante suministro en grandes cantidades de “mermelada” presupuestal, y, por último, a los empresarios los “orienta” mediante reformas tributarias, como se vio en el reciente apoyo de estos al llamado “Proceso de Paz”,  informado recientemente en la prensa local.  Sucedió que con grandes titulares se informó sobre dicho apoyo, y la comunidad se pregunta: Si no se conocen en detalle los procesos, ¿qué es lo que están apoyando? Esto se ratifica cuando se leen las etéreas y difusas declaraciones de un grupo de esos empresarios.


A pesar de todo no le falta al Primer Mandatario un grupo de aduladores y corifeos que llegan hasta manifestar, como lo hizo el “escudero 8000”, que ante su salida en falso, el Presidente “ganó”. Si así fuera el caso, habría que aceptar tristemente: ¡Pero Colombia perdió!


Para alejarse de este terreno tan escabroso como es la política, es conveniente hacer referencia a las obras de infraestructura. Existe el vicio de poner a funcionar obras sin haberlas terminado, por el síndrome del “corte de la cinta”, que afecta a casi todos los mandatarios. Sobre dichas obras existe el dicho de que son “puentes en media manga”. Esos fueron los casos del Puente en Yondó y las escaleras eléctricas, y ahora se le puede aplicar al Puente de la 4 sur en Medellín, porque ahora salen con el cuento de que para que funcione bien, se necesitan las obras complementarias. Es la disculpa de que las obras se ejecutan por etapas, como se ha dicho repetidamente del Metroplus. Se trata, ni más ni menos, de ¡mala planeación!, aquí y en Cafarnaúm, al decir de Marañas.