Columnistas

Huracán y elecciones
Autor: Hernán Cárdenas Lince
10 de Noviembre de 2012


En los Estados Unidos pude sentir en vivo el impacto poderoso en todos los medios de comunicación, de las consecuencias del huracán Sandy y de las reñidas elecciones presidenciales.

En los Estados Unidos pude sentir en vivo el impacto poderoso en todos los medios de comunicación, de las consecuencias del huracán Sandy y de las reñidas elecciones presidenciales.


Para mí lo más importante fue apreciar la inteligente y oportuna coordinación de los diferentes medios de comunicación, los que no se dedicaban simplemente a competir, ya que con gran inteligencia cada uno destacaba sus características prestando un utilísimo servicio hasta en el campo de la prevención.


Por la acertada coordinación, los diferentes medios han logrado no perder el número de receptores, tema preciso que hace unos 30 años predecía la desaparición de la prensa escrita. Este medio, inteligentemente, ha realizado importantes cambios reduciendo su tamaño y mejorando las imágenes fotográficas hasta con excelentes coloridos.


La radio transmite magníficos programas musicales de todos los géneros pero les agrega comentarios serios y oportunos, al mismo tiempo que dedica cortos espacios a las noticias meteorológicas y hasta lo importante que ocurre en lo político. Por su parte la televisión y los computadores interconectados están seleccionando prudentemente la calidad de los espacios publicitarios que solo son aceptados si traen buen nivel estético.


En Norteamérica me tocaron unas semanas cuando el huracán Sandy golpeó duramente el preciso lugar en que me encontraba pues no había luz eléctrica ni servicio telefónico y era muy difícil salir a comprar productos básicos para la comida. Estos momentos me hicieron recordar lo que ocurría en  Colombia en viejos tiempos pues hasta principios de 1900 el medio de comunicación más grande y poderoso era el ‘púlpito’ en las iglesias, en donde cada domingo los sacerdotes ordenaban el comportamiento para toda la población, y recuerdo que hasta los años 50 en el púlpito se decía qué películas se podían ver y cuáles estaban prohibidas.


Otro tema curioso para nuestra historia de Medellín se dio cuando apareció un moderno sistema de comunicación llamado ‘teléfono’, el cual todas las señoras empezaron a usar para rezar largos rosarios. Hoy en Colombia está demostrado estadísticamente que toda la población tiene teléfonos celulares pero en ningún centro educativo se enseña adecuadamente el uso de ese importante aparato.


Todas las reflexiones sobre los medios de comunicación nos llevan a lo utilísimo que sería que el sistema educativo tomara oportunas decisiones para que nuestra población utilice sabiamente todas esas modernas tecnologías.