Columnistas

Razones para la reelecci髇
Autor: Rafael Bravo
9 de Noviembre de 2012


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Barack Obama ha salido airoso en la que ha sido catalogada como la más difícil contienda presidencial de los tiempos modernos. Es un triunfo personal impulsado por el respaldo decidido de los jóvenes y las minorías. Su petición de permanecer por otros 4 años para terminar su obra de gobierno, contó con el concurso del ex presidente Bill Clinton, el más popular de los demócratas, quien sirvió de legitimador del mensaje de la necesidad de continuar el plan Obama. Es una derrota para el anquilosado establecimiento republicano que montó una campana retro, enfocada en el segmento anglo que viene encogiéndose con el paso del tiempo ante el sorprendente crecimiento de los latinos que ahora representan el 10% de votantes y la abrumadora votación de los afroamericanos en las 2 últimas elecciones.


Las cifras lo dicen todo: un 71% de hispanos que con su voto inclinaron la balanza en los estados decisivos como Florida, Virginia, Colorado y Nevada. La población afroamericana con un aplastante 93% de electores que decidió la contienda en aquellos estados en donde son mayoría. Entretanto, el voto femenino fue crucial para lograr la victoria a nivel nacional con un 54% a favor del presidente. Los jóvenes entre los 18 y 29 años contribuyeron con el 67% de los sufragios para el candidato ganador.


Gracias a su origen humilde y carisma, Obama goza de una amplia popularidad siendo visto muy sensible a las necesidades de los más pobres y la clase media, en contraste con la imagen que muchos tienen de un Romney distante, indiferente y frio frente a los menos pudientes pero cercano a las elites y poderosos. Asimismo, mientras Obama tuvo un mensaje consistente y firme, su contendor permanentemente mostró falta de convicción y principios, obligado a echar marcha atrás y rectificar con el único propósito de lograr la bendición de la extrema derecha de su partido.


De otro lado, Obama claramente supo contrastar dos visiones de gobierno totalmente opuestas. El imprescindible papel del Estado en momentos de crisis vía regulación efectiva de los agentes del mercado y la urgencia de equilibrar el presupuesto federal mediante una combinación del recorte efectivo de gastos acompañado de mayores ingresos, gravando a los ricos.


Como una máquina que funcionó a la perfección, habría que reconocerle al equipo de campaña el éxito de la reelección. Apelando a un sofisticado andamiaje de voluntarios que tuvieran presencia en aquellos sitios donde era imperioso buscar el voto puerta a puerta, secundados por cientos de miles de pequeños donantes, hicieron posible derrotar a un rival que no pudo competir en igualdad de condiciones. El uso de las redes sociales, el contacto permanente con los potenciales electores a través de correos electrónicos y la “presencia” virtual del presidente y su grupo pidiendo el apoyo de la base, será algo replicado en los comicios futuros.


El comienzo de un segundo mandato deberá servir para afianzar los logros alcanzados y completar el trabajo no terminado del primero. Se acerca el precipicio fiscal que podría desencadenar una nueva recesión. La reglamentación de la Ley de Salud, sin duda el legado de mayor trascendencia de su administración y de su partido, dirán si se hará realidad el quiebre de la curva de costos para los usuarios. Finalmente, veremos si el presidente es capaz de lograr acuerdos con la intransigente oposición republicana, una de las tantas promesas incumplidas de este cuatrienio.