Columnistas

Obama, más de lo mismo
Autor: Guillermo Maya Muñoz
9 de Noviembre de 2012


Obama ganó las elecciones presidenciales de 2012 en EEUU, pero con un margen muy pequeño, en la votación popular, casi 2%, cuando el margen en el 2008 había sido de 7%, mientras crece la derecha santurrona, codiciosa y guerrerista.

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Obama ganó las elecciones presidenciales de 2012 en EEUU, pero con un margen muy pequeño, en la votación popular, casi 2%, cuando el margen en el 2008 había sido de 7%, mientras crece la derecha santurrona, codiciosa y guerrerista.


En la crisis financiera en los EEUU, 2008-2012, Obama cumplió con Wall Street (WS), pero no con la gente. ¿Cómo? El manejo de la crisis fue depositado en aquellos que sentaron las bases para que esta se desarrollara. Obama ganó las elecciones pero el partido de WS ganó el gobierno, el ala de Clinton (Blue dogs) del partido demócrata.


La principal figura que aglutinó a los asesores de Obama, Larry Summers, Timothy Geithner, Jason Furman y Peter Orszag, es Robert Rubin, hombre de Goldman Sachs, y Secretario del Tesoro en el gobierno Clinton, y posteriormente Presidente del Citigroup. Rubin llevó a cabo en aquel gobierno la eliminación de la Ley Glass-Steagall, que prohibía la fusión de la banca de inversión con la banca comercial, y la aprobación de la Commodity Futures Modernization Act of 2000 que evitó la regulación de los instrumentos de derivados como los CDOs y los credit default Swaps, para felicidad de WS. Todos los rubinitas que fueron nombrados en el gobierno de Obama comparten el mismo principio filosófico fundamental: “Expanda la red de seguridad para proteger a los pobres, pero dele a WS todo lo que quiera”. Ese es Obama, otro hombre de Wall Street, aunque ahora querían a Romney, uno de los suyos, que evade impuestos y tiene cuentas en paraísos fiscales.


Por esta razón, entre otras, Obama ya no mueve al electorado, como lo movió en la campaña del 2008, frente a Hillary Clinton, en las primarias demócratas, y después contra el republicano Mc Cain en las presidenciales. En el 2008, todo el espectro político progresista, por género, raza, orientación sexual, y de toda condición social, estuvo presente para apoyar a Obama. Sin embargo, esta situación no se volvió  a repetir en la campaña de 2012. El fervor había desaparecido.


Además, la abstención sigue siendo muy alta en los EEUU, por encima del 40% del padrón electoral. Frente a la participación electoral de los venezolanos, con sólo 20% de abstención, EEUU todavía tendrá que incentivar, con una democracia real, a sus ciudadanos para que participen en el proceso electoral. Sin embargo, los empresarios trataron por muchos medios de movilizar a sus trabajadores para que votaran por Romney, bajo la amenaza de que perderían sus puestos de trabajo si Obama ganaba. Incluso, se lanzaron 2.000 millones de dólares, por Sheldon Adelson, un billonario del negocio de casinos en las Vegas, en billetes de baja denominación, desde un aeroplano, para incentivar a los ciudadanos a votar por Romney, de acuerdo a la revista NewYorker (Andy Borowitz, Romney Airdrops Two Billion in Small Bills over Ohio, nov 3-2012).


En la campaña de 2008, Obama se declaró en contravía de los acuerdos de libre comercio, si estos no eliminaban el dumping social, laboral y ambiental, que perjudicaba a los trabajadores norteamericanos, debido a las pobres reglas laborales y ambientales en los países que querían un TLC.  Sin embargo, los tratados con Panamá, Corea del Sur y Colombia fueron firmados en su presidencia. Obviamente, como Colombia había disfrutado por varios años de la entrada a cero arancel del 95% de sus productos, al mercado estadounidense, bajo el sistema general de preferencias arancelarias, sólo le quedaba a los EEUU firmar el tratado para que su producción entrara a gozar de la desgravación arancelaria, es decir, a recoger las ganancias, de manera inmediata. Por otro lado, el gobierno colombiano no aprovechó la vigencia de los acuerdos de preferencias arancelarias para impulsar una transformación productiva profunda, sino que se dedicó a repartir subsidios y gabelas a los sectores que supuestamente se iban a perjudicar con el TLC, como la agricultura. Sin embargo, la agricultura colombiana no tiene nada que hacer frente a la agricultura estadounidense, que es subsidiada generosamente por el presupuesto público de los EEUU, y mucho menos frente a los sectores de alta tecnología. EEUU sólo quiere nuestros recursos naturales y energéticos, y nuestros políticos son complacientes.


Ganó Obama, y todo sigue igual para los colombianos. No esperemos milagros.




Comentarios
1
guillermo
2012/11/09 06:53:35 am
En el párrafo 6, últimas cuatro líneas, la historia de Borowitz es una sátira, para resaltar el hecho de los inmensos recursos que las empresas se gastaron en la campaña política, sin que Romny pudiera ser elegido. Aunque Obama también recibió.(GM)